Home

Advertisement

Customize

Sep. 25th, 2007

¿Estás Peleando la buena Batalla de Fe? Judas nos dice cómo

LA EPÍSTOLA UNIVERSAL DE

JUDAS


INTRODUCCIÓN
(66 d.C.)


JUDAS, siervo de Jesucristo, y Hermano de Santiago (Judas era el hermanastro del Señor Jesucristo también), a los Llamados (la idea, como se expresa aquí por el Espíritu Santo a través de Judas, es que Dios no quiere perder a la gente que Él ha Llamado Suya Propia por la doctrina errónea), Santificados en Dios el Padre (debiera traducirse, “a aquellos quienes son amados por Dios el Padre”), y conservados en Jesucristo (en efecto, dice, “Dios el Padre sigue preservando a los Santos protegidos por Jesucristo”).
2 Misericordia, y Paz, y Amor os sean multiplicados (todo hecho posible por la Cruz, y la Cruz sola).

FALSOS MAESTROS

3 Amados, por la gran solicitud (un impulso generado por el Espíritu Santo) que tenía que escribiros de la común Salvación (al principio él había pensado escribir una Epístola parecida a la de Romanos, pero el Espíritu Santo, aunque era el Autor del impulso, no le guiaba en esta dirección), me ha sido necesario escribiros (la implicación es que aquello que tenía que ser escrito como sea, tuvo que ser escrito de inmediato, pues, el tiempo le exigía una respuesta rápida) amonestándoos que contendáis eficazmente por la Fe (los Santos deben defender las Doctrinas del Cristianismo con esfuerzo intenso) que ha sido una vez dada a los Santos (se refiere al hecho de que no se dará ninguna otra Fe; la idea es de que Dios dio las Doctrinas Cristianas a los Santos como señal de la Verdad para ser protegidas).
4 Porque algunos hombres han entrado encubiertamente (los falsos maestros se habían infiltrado en la Iglesia), los cuales desde antes habían estado ordenados para esta condenación, hombres impíos (entraron con sigilo y falsedad; sin embargo, sus métodos no eran nuevos de ninguna manera; adoptaron una expresión externa de luz), convirtiendo la Gracia de nuestro Dios en libertinaje (se refiere al hecho de que habían convertido la "Gracia" en libertinaje), y negando a Dios que sólo es El Que tiene dominio, y a nuestro Señor Jesucristo (si negamos la Cruz, que es el Plan de la Redención de Dios, negamos al mismo tiempo al Padre y al Hijo).
5 Os quiero pues amonestar (sugiere algo de ansiedad y recriminación, lo cual puede compararse al tono de Pablo en sus escritos a los Gálatas), ya que alguna vez habéis sabido esto, que el Señor habiendo salvado al Pueblo de Egipto, después destruyó a los que no creían (la incredulidad destruyó a los Israelitas en el desierto y hará lo mismo en la actualidad).
6 Y a los Ángeles que no guardaron su dignidad, mas dejaron su habitación (estos Ángeles particulares no mantuvieron su posición original en la cual fueron creados, sino que transgredieron esos límites para invadir el territorio foráneo que fue para ellos, a saber, la raza humana; dejaron el Cielo y vinieron a la Tierra, procurando cohabitar con mujeres, lo que fue así [Gén. 6:4]), Él (el Señor) los ha reservado encadenándolos de oscuridad en prisiones eternas hasta el Juicio del Gran Día. (Estos Ángeles están ahora encarcelados [II Ped. 2:4], y serán juzgados en el Juicio del Gran Trono Blanco, luego lanzados en “el Lago de Fuego” donde permanecerán para siempre jamás [Apoc. 20:10].)
7 Como Sodoma y Gomorra, y las ciudades comarcanas, las cuales de la misma manera (el Texto Griego introduce una comparación que muestra una semejanza entre los Ángeles del Versículo 6 y las ciudades de Sodoma y Gomorra; pero la semejanza entre ellos es más profunda que el hecho de que ambos fueron culpables de cometer el pecado; se extiende al hecho de que ambos fueron culpables del mismo pecado idéntico) que ellos habían fornicado, y habían seguido la carne extraña (los Ángeles cohabitaban con mujeres; el pecado de Sodoma y Gomorra y las ciudades vecinas, fue la homosexualidad [Rom. 1:27]), fueron puestos por ejemplo, sufriendo el juicio del fuego eterno (aquellos que participan en el pecado de la homosexualidad y se niegan a arrepentirse sufrirán la venganza del Lago de Fuego).
8 De la misma manera también estos soñadores amancillan la carne (Judas compara a estos falsos maestros con los “soñadores impíos,” y se refiere a sus doctrinas como frutos de mera imaginación y fantasías), y menosprecian la potestad (se niegan a vivir por la Palabra de Dios, sino que prefieren inventar su propia religión), y vituperan las potestades superiores (profieren injurias contra la Palabra de Dios, y más en particular a Cristo y la Cruz).
9 Pero cuando el Arcángel Miguel (ningún otro Ángel lleva el título de Arcángel, como está registrado; existen otros que son Ángeles Principales y Miguel es nada más que uno de ellos [Dan. 10:13]) contendía con el Diablo, disputando sobre el cuerpo de Moisés (después de la muerte de Moisés, Satanás exigió el cuerpo del Legislador que el Arcángel Miguel se lo negó), no se atrevió a usar de juicio de maldición contra él (contra Satanás), sino que dijo, El Señor te reprenda. (Un “juicio de maldición” hubiera puesto a Miguel en el mismo nivel que el Diablo al cual el gran Arcángel no se rebajaría, ¡y con razón!)
10 Pero éstos (falsos maestros) maldicen las cosas que no conocen (el refrán se aplica aquí, "no hay nada tan atrevido como la ignorancia"): y las cosas que naturalmente conocen, se corrompen en ellas (pudiera traducirse, “por estas cosas se arruinan”), como bestias brutas. (Judas se refiere a estos falsos maestros que son comparados a los animales irracionales.)
11 ¡Ay de ellos! (acerca de la apostasía y los apóstatas, el Espíritu Santo les dice, “¡Ay!”) porque han seguido el camino de Caín (el tipo de hombre religioso que cree en Dios y "religión," pero de acuerdo a su propia voluntad, y quien rechaza la Redención por la sangre), y se lanzaron en el error de Balaam por recompensa (el error de Balaam consistía en que él estuvo ciego a la moralidad superior de la Cruz, por la cual Dios mantiene y hace cumplir las autoridades y sanciones horribles de Su Ley, para que Él pueda ser Justo y el Justificador del pecador Creyente; él amó el pago de la iniquidad en codiciar los regalos de Balac [Núm. 22:7, 17, 37; 24:11; II Ped. 2:15]), y perecieron en la contradicción de Coré (la contradicción de este hombre fue su rebelión contra Aarón como el Sacerdote designado de Dios; era una negación, en principio, del Sumo Sacerdocio de Cristo [Núm., Capítulo 16]).
12 Estos son manchas (piedras) en vuestros convites, que banquetean juntamente (estos falsos maestros participaban en la Cena del Señor, por eso, afirmaban ser Piadosos), apacentándose a sí mismos sin temor alguno (promovían sus propias estratagemas y lujurias en vez de cuidar el rebaño de Dios): nubes sin agua (tal decepciona la tierra que requiere la lluvia; igualmente, estos falsos maestros se veían bien en apariencia, pero en el interior no tenían sustancia), las cuales son llevadas de acá para allá de los vientos (buscan a los Creyentes que tienen comezón de oídos; no tienen una dirección exacta de la Palabra de Dios); árboles marchitos como en otoño, sin fruto (no hay fruto apropiado, simplemente porque el fruto bueno no se puede producirse de un árbol malo), dos veces muertos (ellos estaban muertos en transgresiones y pecados antes de ser salvos, y ahora le han dado la espalda a Dios y están muertos de nuevo, es decir, “dos veces muertos”) y desarraigados (no son como el árbol verdadero plantado junto a las aguas);
13 Fieras ondas del mar (la destrucción causada por la doctrina errónea), que espuman sus mismas abominaciones (la doctrina errónea se parece a la espuma o la espuma en la costa del mar); estrellas erráticas (una estrella imprevisible que no proporciona dirección para la navegación), a las cuales es reservada eternalmente la oscuridad de las tinieblas (se refiere a su perdición eterna [II Ped. 2:4]).
14 De los cuales también profetizó Enoc (la traducción debiera leer, “Profetizado con respecto a estos falsos maestros de estos últimos días”), séptimo desde Adán (la persona del Antiguo Testamento con aquel nombre, el hombre que “anduvo con Dios” [Gén. 5:18-24]), diciendo, He aquí, el Señor es venido con Sus Santos millares (es realmente, ”Sus diez millares de Santos,” que literalmente significa “un número ilimitado”; esta cita es tomada del Libro de Enoc, que estuvo perdido por muchos siglos con la excepción de varios fragmentos, pero fue encontrado en su totalidad en una copia de la Biblia de Etiopía en 1773),
15 A hacer Juicio contra todos (se refiere a Cristo Juzgando las naciones del mundo, que dará inicio a principios del Reinado Milenario), y a convencer a todos los impíos de entre ellos tocante a todas sus obras de impiedad que han hecho impíamente (la palabra "impía" es usada cuatro veces de alguna forma en este Versículo, diciéndonos que la impiedad es total; también, "todos(as)" es usado cuatro veces, lo que significa que nadie se escapará de este Juicio), y a todas las cosas duras que los pecadores impíos han hablado contra Él. (Toda declaración impía contra Cristo será tratada en ese entonces.)
16 Estos son murmuradores, criticones, andando según sus deseos (Judas tiene en mente a estos hombres que no pueden obtener lo suficiente para satisfacer sus lujurias y, por eso, se quejan de todo); y su boca habla cosas soberbias, teniendo en admiración las personas por causa del provecho (se refiere a demostrar “acepción de persona”; usan la adulación por amor a la ganancia).

EXHORTACIONES

17 Mas vosotros, amados, tened memoria de las palabras que antes han sido dichas por los Apóstoles de nuestro Señor Jesucristo (en efecto, se refiere a aquellas dadas por Pedro y otros);
18 Como os decían que en el postrer tiempo habría burladores (se refiere a los últimos días, de hecho, la misma época en la cual vivimos actualmente), que andarían según sus malvados deseos. (Se refiere a trazar un plan que no es de acuerdo a Dios, sino de la carne; ¡han abandonado la Cruz!)
19 Éstos son los que hacen divisiones (debiera traducirse, “éstos son aquellos que se separan”; han abandonado la Cruz, eligen otro camino deliberadamente), sensuales (se refiere a lo que no es del Espíritu, sino más bien lo que es de la carne), no teniendo el Espíritu (aquellos que obran fuera de la Cruz de Cristo).
20 Mas vosotros, oh Amados (hace contrastar los Santos con los falsos maestros), edificándoos (construir hasta terminar la estructura por el cual ya está puesto el fundamento) sobre vuestra Santísima Fe (Jesucristo y Él Crucificado), orando en el Espíritu Santo (nuestra oración debe ejercitarse en la esfera del Espíritu Santo, motivada y autorizada por Él),
21 Conservaos en el Amor de Dios (hay que procurar quedarnos dentro del círculo de Su Amor, que sólo se puede lograr al hacer constantemente la Cruz el Objeto de su Fe), esperando la Misericordia de nuestro Señor Jesucristo para Vida Eterna (anhelando el Arrebatamiento de la Iglesia, todo hecho posible por lo que Jesús hizo en la Cruz).
22 Y recibid a algunos con compasión, discerniendo (a los falsos maestros se han de tratar caso por caso, se refiere al hecho de que ha de tratarse cada uno en forma diferente; “algunos con compasión”):
23 Mas haced salvos a los otros por temor (este grupo particular hay que tratarlo directa y enérgicamente), arrebatándolos del fuego (el fuego de la destrucción); aborreciendo aun la ropa que es contaminada de la carne (indica las obras de la carne, que siempre caracterizan a aquellos que siguen una dirección además de la Cruz).

BENDICIÓN FINAL

24 A Aquél, pues, Que es poderoso para guardaros sin caída (como declaramos repetidamente, Cristo es la Fuente de todas las cosas, pero la Cruz es el medio), y presentaros delante de la Presencia de Su Gloria irreprensibles, con gran alegría (el Espíritu Santo, en el momento designado, nos presentará al Padre, y lo hará “con gran alegría”; se refiere al Creyente que se presenta intachable ante el Tribunal de Cristo, todo debido a Cristo y lo que Él hizo en la Cruz [Col. 1:22; I Tes. 3:13]),
25 Al Dios sólo sabio, nuestro Salvador (se refiere a la Cruz), sea Gloria y Magnificencia, Imperio y Potencia, ahora y por todos los siglos. Amén. (Todo Creyente tendrá parte en esto y para siempre; de nuevo, todo a causa de la Cruz.)

Are You Fighting the Good fight of Faith? Jude Tells You How

THE EPISTLE GENERAL OF
JUDE

INTRODUCTION
(A.D. 66)

JUDE, the servant of Jesus Christ, and Brother of James (Jude was the half-brother of the Lord Jesus Christ as well), to them who are Sanctified by God the Father (should have been translated, “to them who are loved by God the Father”), and preserved in Jesus Christ (in effect, says, “God the Father is keeping the Saints guarded by Jesus Christ”), and Called (the idea, as presented here by the Holy Spirit through Jude, is that God does not want to lose the people He has Called to be His Own through false doctrine).
2 Mercy unto you, and Peace, and Love, be multiplied (all of this is made possible by the Cross, and the Cross alone).

FALSE TEACHERS

3 Beloved, when I gave all diligence (a compulsion generated by the Holy Spirit) to write unto you of the common Salvation (he had at first thought to write an Epistle similar to Romans, but the Holy Spirit, although the Author of the compulsion, did not lead in this direction), it was needful for me to write unto you (the implication is that whatever was to be written had to be written at once, and could not be prepared for at leisure), and exhort you that you should earnestly contend for the Faith (refers to the fact that the Saints must defend the Doctrines of Christianity with intense effort) which was once delivered unto the Saints (refers to the fact that no other Faith will be given; the idea is that God gave the Christian Doctrines to the Saints as a deposit of Truth to be guarded).
4 For there are certain men crept in unawares (false teachers had crept into the Church), who were before of old ordained to this condemnation, ungodly men (they came in by stealth and dishonesty; however, their methods were by no means new; they would assume an outward expression of light), turning the Grace of our God into lasciviousness (refers to the fact that “Grace” had been turned to license), and denying the only Lord God, and our Lord Jesus Christ (if we deny the Cross, which is God’s Plan of Redemption, we are at the same time denying Both the Father and the Son).
5 I will therefore put you in remembrance (suggests something of anxiety and upbraiding, which may be compared to the tone of Paul in writing Galatians), though you once knew this, how that the Lord, having saved the people out of the Land of Egypt, afterward destroyed them who believed not (unbelief destroyed the Israelites in the wilderness, and it will do the same presently).
6 And the Angels which kept not their first estate, but left their own habitation (these particular Angels did not maintain their original position in which they were created, but transgressed those limits to invade territory foreign to them, namely the human race; they left Heaven and came to Earth, seeking to cohabit with women, which they did [Gen. 6:4]), He (the Lord) has reserved in everlasting chains under darkness unto the Judgment of the Great Day (these Angels are now imprisoned [II Pet. 2:4], and will be judged at the Great White Throne Judgment, then placed in the “Lake of Fire” where they will remain forever and forever [Rev. 20:10]).
7 Even as Sodom and Gomorrha, and the cities about them in like manner (the Greek Text introduces a comparison showing a likeness between the Angels of Verse 6 and the cities of Sodom and Gomorrah; but the likeness between them lies deeper than the fact that both were guilty of committing sin; it extends to the fact that both were guilty of the same identical sin), giving themselves over to fornication, and going after strange flesh (the Angels cohabited with women; the sin of Sodom and Gomorrah, and the cities around them, was homosexuality [Rom. 1:27]), are set forth for an example, suffering the vengeance of eternal fire (those who engage in the sin of homosexuality and refuse to repent will suffer the vengeance of the Lake of Fire).
8 Likewise also these filthy dreamers defile the flesh (Jude likens these false teachers to “filthy dreamers,” and refers to their doctrines as being the fruits of mere imagination and fancies), despise dominion (they refuse to live by the Word of God, but rather fabricate their own religion), and speak evil of dignities (refers to reviling the Word of God, and more particularly Christ and the Cross).
9 Yet Michael the Archangel (no other Angel bears the title of Archangel, as recorded; there are others who are Chief Angels, and Michael is only one of them [Dan. 10:13]), when contending with the Devil he disputed about the body of Moses (after the death of Moses, Satan demanded the body of the Lawgiver which was denied him by Michael, the Archangel), did not bring against him (against Satan) a railing accusation, but said, The Lord rebuke you (a “railing accusation” would have placed Michael on the same level with the Devil to which the great Archangel would not stoop, and rightly so!).
10 But these (false teachers) speak evil of those things which they know not (the adage here applies, “fools rush in where Angels fear to tread”): but what they know naturally, as brute beasts (Jude refers to these false teachers as being in the class of unreasoning animals), in those things they corrupt themselves (could have been translated, “by these things are being brought to ruin”).
11 Woe unto them! (Concerning apostasy and apostates, the Holy Spirit says to them, “Woe!”) for they have gone in the way of Cain (the type of a religious man who believes in God and “religion,” but after his own will, and who rejects Redemption by blood), and ran greedily after the error of Balaam for reward (the error of Balaam was that he was blind to the higher morality of the Cross, through which God maintains and enforces the authority and awful sanctions of His Law, so that He can be Just and the Justifier of the believing sinner; he loved the wages of unrighteousness in coveting the gifts of Balak [Num. 22:7, 17, 37; 24:11; II Pet. 2:15]), and perished in the gainsaying of Core (the gainsaying of this man was his rebellion against Aaron as God’s appointed Priest; this was, in principle, a denial of the High Priesthood of Christ [Num., Chpt. 16]).
12 These are spots (rocks) in your feasts of charity, when they feast with you (these false teachers participated in the Lord’s Supper, thereby, claiming to be Godly), feeding themselves without fear (furthering their own schemes and lusts instead of tending the flock of God): clouds they are without water (such disappoints the ground that needs rain; likewise, these false teachers look good outwardly, but inwardly there is no substance), carried about of winds (they seek Believers with itching ears; they have no true course of the Word of God); trees whose fruit withers, without fruit (there is no proper fruit, simply because good fruit cannot come from a bad tree), twice dead (they were dead in trespasses and sins before being saved, and now they have gone back on God and are dead again, i.e., “twice dead”), plucked up by the roots (they are not like the true tree planted by the waters);
13 Raging waves of the sea (refers to the destruction caused by false doctrine), foaming out their own shame (false doctrine is like the foam or scum at the seashore); wandering stars (an unpredictable star which provides no guidance for navigation), to whom is reserved the blackness of darkness forever (refers to their eternal doom [II Pet. 2:4]).
14 And Enoch also, the seventh from Adam (the Old Testament person of that name, the man who “walked with God” [Gen. 5:18-24]), Prophesied of these (the translation should read, “Prophesied with respect to these false teachers of these last days”), saying, Behold, the Lord comes with ten thousands of His Saints (is actually, ”His Holy ten thousands,” which literally means “an unlimited number”; this quotation is taken from the Book of Enoch, which was lost for many centuries with the exception of a few fragments, but was found in its entirety in a copy of the Ethiopia Bible in 1773),
15 To execute Judgment upon all (refers to Christ Judging the nations of the world, which will commence at the beginning of the Millennial Reign), and to convince all who are ungodly among them of all their ungodly deeds which they have ungodly committed (the word “ungodly” is used four times in this Verse, telling us that the ungodliness is total; as well, “all” is used four times, which means that none will escape this Judgment), and of all their hard speeches which ungodly sinners have spoken against Him (every ungodly statement against Christ will be addressed at that time).
16 These are murmurers, complainers, walking after their own lusts (Jude has in mind men who cannot get enough to satisfy their lusts, and thus complain); and their mouth speaks great swelling words, having men’s persons in admiration because of advantage (refers to showing “respect of person”; they use flattery for the sake of profit).

EXHORTATIONS

17 But, beloved, remember ye the words which were spoken before of the Apostles of our Lord Jesus Christ (actually refers to that given by Peter and others);
18 How that they told you there should be mockers in the last time (refers to the last days, in fact, the very time in which we now live), who should walk after their own ungodly lusts (refers to charting a course which is not of God, but rather after the flesh; they have forsaken the Cross!).
19 These be they who separate themselves (should be translated, “these be they who separate”; they have forsaken the Cross, purposely choosing another way), sensual (refers to that which is not of the Spirit, but rather of the flesh), having not the Spirit (refers to those who operate outside the Cross of Christ).
20 But you, Beloved (contrasts the Saints with the false teachers), building up yourselves (to build toward the finish of the structure for which the foundation has already been laid) on your most Holy Faith (Jesus Christ and Him Crucified), praying in the Holy Spirit (our praying must be exercised in the sphere of the Holy Spirit, motivated and empowered by Him),
21 Keep yourselves in the Love of God (we are to see to it that we stay within the circle of His Love, which can only be done by Faith constantly making the Cross its Object), looking for the Mercy of our Lord Jesus Christ unto Eternal Life (looking for the Rapture of the Church, with all of this made possible by what Jesus did on the Cross).
22 And of some have compassion, making a difference (the false teachers should be addressed on a case by case situation, referring to the fact that some have to be handled differently than others; “some with compassion”):
23 And others save with fear (this particular group needs to be dealt with directly and vigorously), pulling them out of the fire (the fire of destruction); hating even the garment spotted by the flesh (presents works of the flesh, which always characterize those who follow a direction other than the Cross).

BENEDICTION

24 Now unto Him Who is able to keep you from falling (as we’ve repeatedly stated, Christ is the Source of all things, but the Cross is the means), and to present you faultless before the Presence of His Glory with exceeding joy (the Holy Spirit will, at the appointed time, present us to the Father, and will do so “with exceeding joy”; this refers to the Believer standing blameless before the Judgment Seat, all because of Christ and what He did at the Cross [Col. 1:22; I Thess. 3:13]),
25 To the only wise God our Saviour (speaks of the Cross), be Glory and Majesty, Dominion and Power, both now and ever. Amen (every Believer will share in all of this, and do so forever; once again, all because of the Cross).

Aug. 9th, 2007

Ya Puedes Entender La Biblia Aquí - ¡Pruébalo!

ROMANOS

CAPÍTULO 5
(60 d.C.)
LA JUSTIFICACIÓN POR LA FE

JUSTIFICADOS pues por la Fe (es el único camino en que alguien puede ser justificado; se refiere a la Fe en Cristo y lo que Él hizo en la Cruz), tenemos paz para con Dios (la paz que resulta de la Obra del Espíritu Santo en la Justificación) por medio de nuestro Señor Jesucristo (lo que Él hizo en la Cruz):
2 Por El Cual también tenemos entrada por la Fe a esta Gracia (tenemos acceso a la Bondad de Dios por la Fe en Cristo) en la cual estamos firmes (en donde sólo podemos estar firmes), y nos gloriamos en la esperanza (una esperanza que es garantizada) de la Gloria de Dios (nuestra Fe en Cristo siempre trae Gloria a Dios; alguna otra cosa trae gloria a sí mismo, lo que Dios nunca puede aceptar).
3 Y no sólo esto, más aun nos gloriamos en las tribulaciones (en el hecho de que las tribulaciones no nos perjudican): sabiendo que la tribulación produce paciencia (señala a la característica de un hombre que no es desviado de su propósito intencionado y su lealtad a la Fe, ni por las más grandes
pruebas y sufrimientos);
4 Y la paciencia, experiencia (señala a un resultado final); y la experiencia, esperanza (el producto natural de una experiencia aprobada).
5 Y la esperanza no avergüenza (en efecto, nos dice que ésta no es una esperanza falsa); porque el Amor de Dios está derramado en nuestros corazones (el Amor de Dios causa todo esto) por el Espíritu Santo que nos es dado (todo esto es totalmente una obra del Espíritu Santo).
6 Porque Cristo, cuando aún éramos sin fuerza alguna (antes de que fuéramos salvos), a Su tiempo (en el tiempo determinado) murió por los impíos (la totalidad de la humanidad cayó en esta categoría).
7 Ciertamente apenas muere alguien por un Justo (no muchos harían eso): con todo podrá ser que alguien osara morir por el bueno (algunos pocos quizás lo harían).
8 Mas Dios Encarece Su Amor para con nosotros (Cristo que muere por el impío es una prueba del Amor inconmensurable), porque siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros (Jesús murió por aquéllos que amargamente Lo odiaban).
9 Luego mucho más, habiendo sido ahora (¡si Cristo murió por nosotros mientras éramos aún pecadores, cuánto más Él hará por nosotros ahora
que somos Redimidos y, de ese modo, somos reconciliados con Él!) Justificados en Su Sangre (ya somos justificados, y la Sangre de Cristo respalda como garantía que da validez a la Justificación), por Él seremos salvos de la ira (la Ira de Dios, que siempre se manifiesta contra el pecado).
10 Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de Su Hijo (la única manera en que podiamos ser reconciliados; este Versículo derriba la doctrina “Jesús murió espiritualmente”), mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por Su Vida (no habla de Su Vida Perfecta, sino más bien del derramamiento de la Sangre de Su Vida en el Calvario).
11 Y no sólo esto, mas aun nos gloriamos en Dios por el Señor nuestro Jesucristo (debemos gloriarnos en nuestra Reconciliación con Dios, ya que esto es una confianza verdadera [I Cor. 1:31; II Cor. 10:17]), por El Cual hemos ahora recibido la Expiación (Reconciliación).
ADÁN
12 Por tanto, vino la reconciliación por uno, así como el pecado entró en el mundo por un hombre (por Adán), y por el pecado la muerte (tanto muerte espiritual como física); y la muerte así pasó a todos los hombres (ya que todos estaban en Adán),
pues que todos pecaron (todos nacen en el pecado, debido a la transgresión de Adán):
13 (Porque hasta la Ley (la Ley de Moisés), el pecado estaba en el mundo (causado por la Caída de Adán): pero no se imputa pecado no habiendo Ley (antes de que la Ley fuese dada, el pecado y su Juicio inmediato no fueron imputados a la cuenta de aquellos que estaban viviendo en aquel entonces; pero a causa de la Caída de Adán, ellos eran todavía pecadores).
14 No obstante, reinó la muerte desde Adán hasta Moisés (debido a la naturaleza pecaminosa que estaba en todos los hombres debido a la Caída de Adán), aun en los que no pecaron a la manera de la rebelión de Adán (sin tener en cuenta que en esencia no todos cometieron alta traición contra Dios, como lo hizo Adán, eran todavía pecadores), el cual es figura de Aquél que había de venir (Adán era la fuente de todo el pecado y la muerte, mientras que Cristo es la Fuente de toda la Redención y Vida).
EL CONTRASTE
15 Mas no como el delito, tal fue el don gratuito (es probable que hubiera sido mejor traducido, “como la ofensa, mucho más el Don Gratuito”; el “Don Gratuito” se refiere a Cristo y lo que Él hizo en la Cruz, que se trataba
con todo lo perdido en la Caída). Porque si por el delito de aquel uno (Adán) murieron los muchos, mucho más abundó la Gracia de Dios (expresa el Poder inagotable de este atributo) a los muchos (este “Hombre,” el Señor Jesucristo, anuló la ofensa de “Un Hombre” Adán), y el Don por la Gracia (presenta a Jesús como aquel “Don”) de Un Hombre, Jesucristo (lo que Él hizo en la Cruz).
16 Ni tampoco de la manera que por un pecado, así también el don (tanto mayor es el Don): porque el juicio a la verdad vino de un pecado para condenación (por Adán), mas la Gracia vino de muchos delitos para Justificación (limpia de todo el pecado).
17 Porque, si por un delito reinó la muerte por uno (la Caída de Adán); mucho más los que reciben la abundancia de Gracia (no sólo “Gracia,” sino la “Abundancia de la Gracia”; todo hecho posible por la Cruz), y del Don de la Justicia (la Justicia es un Don de Dios que viene únicamente por Jesucristo, y es recibido por la Fe) reinarán en vida por Uno, Jesucristo.) (Declara que el Creyente “reinará,” del mismo modo como la muerte hubiera reinado, pero desde una posición de mucho mayor poder que aquella de la muerte.)
18 Así que de la manera que por un delito vino la culpa
a todos los hombres para condenación (Juzgado por Dios para ser perdidos); así por un acto de Justicia de Uno (Cristo) vino la Gracia a todos los hombres para Justificación de vida (recibido simplemente por creer en Cristo y lo que Él hizo en la Cruz, que es la única respuesta para el pecado).
19 Porque como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores (los “muchos” se refiere a todos), así por la obediencia de Uno (obediente a la muerte, hasta la muerte de la Cruz [Fil. 2:8]) los muchos serán constituidos Justos (los “muchos” se refiere a todos los que creerán).
20 La Ley empero entró, para que el pecado creciese (la Ley de Moisés, para que la ofensa pudiera ser identificada). Mas cuando el pecado creció, superabundó la Gracia (donde el pecado abundaba, la Gracia superabundaba, y luego aun fue aumentado más a esto):
21 Para que, de la manera que el pecado reinó para muerte (el pecado reina como un monarca absoluto en el ser de la persona inconversa), así también la Gracia reine por la Justicia para Vida Eterna por Jesucristo Señor nuestro (la Gracia reina para dar Vida, pero reina “por la Justicia,” es decir, se debe al Juicio Justo de Dios en el Calvario a causa del pecado que se ejecutó en la Persona de Su Hijo Jesucristo).

CAPÍTULO 6
(60 d.C.)
LA CRUZ
¿PUES qué diremos? (Tiene por motivo dirigir la atención hacia Romanos 5:20.) ¿Perseveraremos en pecado para que la Gracia crezca? (Sólo porque la Gracia es mayor que el pecado no significa que el Creyente tiene licencia para pecar.)
2 En ninguna manera (indica la respuesta de Pablo a la pregunta, “Fuera con tal pensamiento, no permita que tal cosa suceda”). Porque los que somos muertos al pecado (muerto a la naturaleza pecaminosa), ¿cómo viviremos aun en él? (Demuestra lo que el Creyente ya es en Cristo.)
3 ¿O no sabéis que todos los que somos bautizados en Cristo Jesús (claramente dice que este Bautismo es en Cristo y no en agua [I Cor. 1:17; 12:13; Gál. 3:27; Ef. 4:5; Col. 2:11-13]), somos bautizados en Su Muerte? (Cuando Cristo murió en la Cruz, en la Mente de Dios, morimos con Él; en otras palabras, Él se hizo nuestro Sustituto, y nuestra identificación con Él en Su Muerte nos da todos los beneficios por los cuales Él murió; ¡la idea es que Él hizo todo esto para nosotros!)
4 Porque somos sepultados juntamente con Él por medio del bautismo para muerte (no sólo morimos con Él, pero fuimos sepultados con Él también, lo que
significa que todo el pecado y la transgresión del pasado fueron sepultados; cuando ellos Lo pusieron en la Tumba, pusieron todos nuestros pecados en aquella Tumba también): para que como Cristo resucitó de los muertos por la Gloria del Padre, así también nosotros andemos en novedad de vida (morimos con Él, fuimos sepultados con Él y, Su Resurrección era nuestra Resurrección a “Novedad de Vida”).
5 Porque si fuimos plantados juntamente en Él (con Cristo) a la semejanza de Su Muerte (Pablo proclama la Cruz como el instrumento por el cual vienen todas las Bendiciones; en consecuencia, la Cruz siempre debe ser el Objeto de nuestra Fe, que da libertad de acción al Espíritu Santo para que obre dentro de nuestras vidas), así también lo seremos a la semejanza de Su Resurrección (podemos tener la “semejanza de Su Resurrección,” es decir, “vivir esta Vida de Resurrección,” sólo mientras entendamos la “semejanza de Su Muerte,” que se refiere a la Cruz como el medio por el cual todo esto está hecho):
6 Sabiendo esto, que nuestro viejo hombre juntamente fue Crucificado con Él (todo lo que éramos antes de la conversión), para que el cuerpo del pecado sea deshecho (el poder del pecado es quebrantado), a fin de que no sirvamos más al pecado (la
culpa del pecado es removida en la conversión, porque la naturaleza pecaminosa ya no tiene dominio en nuestros corazones y vidas).
7 Porque él que es muerto (Él fue nuestro Sustituto, y en la Mente de Dios, morimos con Él en base a la Fe que Cree), justificado es del pecado (puesto en libertad de la esclavitud de la naturaleza pecaminosa).
8 Y si morimos con Cristo (una vez más se relaciona a la Cruz, y nosotros siendo Bautizados en Su Muerte), creemos que también viviremos con Él (tener la Vida de la Resurrección, que es la Vida más Abundante [Jn. 10:10]):
9 Sabiendo que Cristo, habiendo resucitado de entre los muertos, ya no muere (quiere decir que Su Obra era una Obra Terminada, y no requerirá nada más); la muerte no se enseñoreará más de Él (porque todo el pecado ha sido Expiado; en vista de que Cristo es nuestro Sustituto, si la muerte no tiene más dominio sobre Él, tampoco tiene dominio sobre nosotros; significa que el poder de la naturaleza pecaminosa es quebrantado).
10 Porque el haber muerto, al pecado murió (la naturaleza pecaminosa) una vez (en efecto quiere decir, “Él murió a la naturaleza pecaminosa, de una vez por todas”): pero en cuanto Él vive (la Resurrección), vive para Dios (se refiere al hecho de que la vida viene de Dios, y que
recibimos aquella vida en virtud de la Cruz y nuestra Fe con aquella Obra Terminada).
11 Así también vosotros pensad (cuenta) que de cierto estáis muertos al (el) pecado (aunque la naturaleza pecaminosa no está muerta, estamos muertos a la naturaleza pecaminosa en virtud de la Cruz y nuestra Fe en aquel Sacrificio, pero sólo mientras nuestra Fe continúe en la Cruz), mas vivos a Dios (al seguir viviendo la Vida de la Resurrección) en Cristo Jesús Señor nuestro (se refiere a lo que Él hizo en la Cruz, que es el medio de esta Vida de Resurrección).
LA SANTIFICACIÓN
12 No reine (domine) pues el pecado (la naturaleza pecaminosa) en vuestro cuerpo mortal (indica que la naturaleza pecaminosa puede volver a ejercer dominio otra vez en el corazón y la vida del Creyente, si el Creyente no tiene su mira constantemente en Cristo y la Cruz; “el cuerpo mortal” es neutral, significa que puede ser usado o para la Justicia o para la maldad), para que le obedezcáis en sus concupiscencias (las lujurias impías son llevadas a cabo por el cuerpo mortal, si no se mantiene la Fe en la Cruz [I Cor. 1:17-18]).
13 Ni tampoco presentéis vuestros miembros (de su cuerpo mortal) al pecado por instrumento de iniquidad (la
naturaleza pecaminosa): antes presentaos a Dios (debemos rendirnos a Cristo y la Cruz; sólo esto garantiza la victoria sobre la naturaleza pecaminosa) como vivos de los muertos (hemos sido resucitados con Cristo a “Novedad de Vida”), y vuestros miembros a Dios por instrumentos de Justicia (puede ser hecho sólo en virtud de la Cruz y nuestra Fe en aquella Obra Terminada, y la Fe que continúa a diario con aquella Obra Terminada [Luc. 9:23-24]).
14 Para que el pecado no se enseñoreará de vosotros (la naturaleza pecaminosa no ejercerá dominio sobre nosotros si como Creyentes seguimos ejerciendo la Fe en la Cruz de Cristo; por otra parte, la naturaleza pecaminosa de seguro ejercerá dominio sobre el Creyente): pues no estáis bajo la Ley (quiere decir que si tratamos de vivir esta vida por algún tipo de ley, no importa cuán buena sea esa ley en su propio derecho, concluiremos con la naturaleza pecaminosa que ejercía dominio sobre nosotros), sino bajo la Gracia (la Gracia de Dios fluye hacia al Creyente de modo interminable sólo cuando el Creyente ejerce la Fe en Cristo y lo que Él hizo en la Cruz; la Gracia es simplemente la Bondad de Dios ejercida por y a través del Espíritu Santo, y dado a los Santos inmerecedores de tal Bondad).
15 ¿Pues qué? (Pablo vuelve a la primera pregunta que hizo en este Capítulo.) ¿Pecaremos, porque
no estamos bajo la Ley, sino bajo la Gracia? (Si creemos esto, entonces malentendemos completamente la Gracia. La Gracia de Dios nos da la libertad de vivir una vida Santa, la cual es así a través de la Fe en Cristo y la Cruz, y no nos da licencia para pecar como algunos piensan.) ¡Dios no lo quiera! (Todo verdadero Creyente aborrece el pecado; ¡por eso la idea de vivir bajo su dominio es detestable!)
16 ¿No sabéis que a quien os presentáis vosotros mismos por siervos para obedecerle, sois siervos de aquel a quien obedecéis (el Creyente es esclavo de Cristo, ya que esto es lo que la palabra “siervo” significa, o es un esclavo del pecado, el cual lo será si no mantiene su Fe en Cristo y la Cruz); o del pecado para muerte (otra vez permítanos declarar el hecho de que si el Creyente intenta vivir para Dios por algún método aparte de la Fe en la Obra Terminada de Cristo, el Creyente fracasará, no importa con cuánta fuerza lo intente), o de la obediencia para Justicia? (Se requiere que el Creyente obedezca la Palabra del Señor. Él no puede hacer esto por su propia fuerza, sino que sólo entiende que él recibe todas las cosas por lo que Cristo hizo en la Cruz y su continua Fe en aquella Obra Terminada, aun a diario. Sólo de este modo el Espíritu Santo puede hacer lo que debemos ser, para llevar a cabo Su obra en nuestra vida.)
17 Empero gracias a Dios, que aunque fuisteis siervos del pecado (esclavos a la naturaleza pecaminosa, lo que éramos antes de que fuéramos salvos), habéis obedecido de corazón a aquella forma de Doctrina (Jesucristo y Él Crucificado; el entendimiento que todas las cosas vienen de Dios al Creyente por medio de la Cruz) a la cual sois entregados (el Señor dio esta “forma de Doctrina” a Pablo, y nos la dio en sus Epístolas).
18 Y libertados del pecado (ser liberado de la naturaleza pecaminosa; ésta no tiene más poder sobre el Creyente, pero sólo cuando seguimos mirando a la Cruz), sois hechos siervos de la Justicia (aunque usted era antes un esclavo de la naturaleza pecaminosa, ahora es un esclavo de la Justicia; si la Fe se mantiene en la Cruz, hay una atracción constante del Creyente hacia la Justicia).
19 Hablo en términos humanos por la flaqueza de vuestra carne (“términos humanos” corresponde a la Caída, que ha hecho la carne débil; se refiere a nuestra propia fuerza personal y capacidad propia): que como para iniquidad presentasteis vuestros miembros a servir a la inmundicia (que el Creyente hará, si el objeto de su Fe está fuera de la Cruz) y a la iniquidad para la iniquidad (sin la Fe constante en la Cruz, la situación del Creyente en cuanto al pecado irá de mal en peor); así
ahora para Santidad presentéis vuestros miembros a servir a la Justicia (que, como se ha repetido, sólo puede ser hecho por la Fe constante en la Cruz; dándose cuenta que es por y a través de la Cruz que recibimos todas las cosas, y que es solo el Espíritu Santo, Quien puede desarrollar Justicia y Santidad en nuestras vidas, obra exclusivamente por medio de la Cruz).
20 Porque cuando fuisteis siervos del pecado (esclavos al pecado), erais libres acerca de la Justicia (referente a nuestra vida antes de nuestra conversión a Cristo).
21 ¿Qué fruto, pues, teníais de aquellas cosas de las cuales ahora os avergonzáis? (Significa que absolutamente nada de valor alguno puede salir de la experiencia pecadora. Es imposible que haya buena fruta alguna.) Porque el fin de ellas es muerte (si el Creyente rehusa mirar a la Cruz, pero en cambio mira a otra cosa en cuanto a su Santificación, el dominio de la naturaleza pecaminosa va a ser el resultado y la muerte espiritual será la conclusión; ¡la Cruz es la única respuesta al pecado!).
22 Mas ahora (desde que se llega a Cristo) librados del pecado (puesto en libertad de la naturaleza pecaminosa), y hechos siervos (esclavos) a Dios (pero este yugo es un yugo ligero [Mat. 11:2830]), tenéis por vuestro fruto la Santificación (lo cual el Espíritu
Santo llevará a cabo, si la Cruz siempre es el Objeto de nuestra Fe), y por fin la Vida Eterna (entonces el Creyente tiene la alternativa “la muerte,” que es el resultado final por haber confiado en algo aparte de Cristo y la Cruz, o la “Vida Eterna,” que es el resultado por confiar en Cristo y la Cruz).
23 Porque la paga del pecado es muerte (se refiere a la muerte espiritual, que es la separación de Dios); mas la Dádiva de Dios es Vida Eterna en Cristo Jesús Señor nuestro (como se dijo, todo esto, sin excepción, nos viene por medio de lo que Cristo hizo en la Cruz, que exige que la Cruz siempre sea el Objeto de nuestra Fe, que de este modo da al Espíritu Santo la libertad de acción para obrar dentro de nuestras vidas y producir Su Fruto).

CAPÍTULO 7
(60 d.C.)
LA LEY Y EL PECADO

IGNORÁIS, mis Hermanos (Pablo habla a los Creyentes), (porque hablo con los que saben la Ley,) (se refiere a la Ley de Moisés, pero se podría referir a cualquier tipo de Ley religiosa) que la Ley se enseñorea del hombre entre tanto que vive? (La Ley ejerce dominio mientras él trate de vivir según la Ley. Desgraciadamente, al no entender la Cruz con respecto a la Santificación, prácticamente
la totalidad de la Iglesia trata actualmente de vivir para Dios por medio de la Ley. Que el Creyente sepa que hay sólo dos lugares en que él puede estar, la Gracia o la Ley. Si él no entiende la Cruz referente a la Santificación, como el único medio de la victoria, estará automáticamente bajo la Ley, que garantiza el fracaso.)
2 Porque la mujer que está sujeta al marido mientras el marido vive está obligada a la Ley (Pablo usa la analogía de la obligación del lazo matrimonial); mas muerto el marido, libre es de la Ley del marido (significa que ella está libre de casarse de nuevo).
3 Así que, viviendo el marido, se llamará adúltera si fuere de otro varón (en efecto, la mujer ya tiene dos maridos, al menos en los Ojos de Dios; similar a esta analogía, el Espíritu Santo por medio de Pablo nos dará una gran verdad; muchos Cristianos viven una vida de adulterio espiritual; están casados con Cristo, pero en efecto, sirven a otro marido, “la Ley”; ¡es una analogía verídica!): mas si su marido muriere (la Ley está muerta en virtud de Cristo que ha cumplido la Ley desde todo punto de vista), es libre de la Ley (si el marido muere, la mujer está libre para casarse y servir a otro; la Ley de Moisés, cumplida en Cristo, ya está muerta al Creyente y el Creyente está libre para servir a Cristo sin que la Ley tenga parte
integrante en su vida o en el modo de vivir); de tal manera que no será adúltera, si fuere de otro marido (presenta al Creyente ahora como casado con Cristo y ya no conforme a la obligación de la Ley).
4 Así también vosotros, Hermanos míos, estáis muertos a la Ley (la Ley no está muerta en sí, pero estamos muertos a la Ley porque estamos muertos a sus efectos; significa que no debemos tratar de vivir para Dios por medio de “la Ley,” ya sea es la Ley de Moisés, o Leyes inventadas por otros hombres
o de nosotros mismos; debemos estar muertos a toda la Ley) por el Cuerpo de Cristo (se refiere a la Crucifixión de Cristo, que satisfizo las demandas de la Ley quebrantada que no pudimos satisfacer; pero Cristo lo hizo por nosotros; después de haber cumplido la Ley desde todo punto de vista, el Cristiano no está obligado a la Ley en ninguna manera, sólo a Cristo y lo que Él hizo en la Cruz); para que seáis de otro (se refiere a Cristo), a saber, del que resucitó de los muertos
(somos resucitados con Él a una nueva vida, y hemos de entender siempre que Cristo ha provisto, provee y proveerá cada necesidad que tengamos; recurrimos a Él exclusivamente, lo cual se refiere a lo que Él hizo por nosotros en la Cruz), para que produzcamos fruto a Dios (el fruto apropiado sólo se puede producir por el Creyente que constantemente
mira a la Cruz; de hecho, nunca se debe separar a Cristo de la Obra de la Cruz; porque al hacer esto está creando a “otro Jesús” [II Cor. 11:4]).
5 Porque mientras estábamos en la carne (puede referirse a la condición no salva o al Creyente que intenta vencer los poderes del pecado por sus propios esfuerzos, es decir, “la carne”), los afectos de los pecados (denota estar bajo el poder de la naturaleza pecaminosa, y se refiere a las “pasiones de la naturaleza pecaminosa”) que eran por la Ley (el efecto de la Ley debe revelar el pecado, lo que la Ley está diseñada hacer ya sea si es la Ley de Dios o Leyes inventadas por nosotros; no significa que es malo, ya que no lo es; sólo significa que no hay victoria en la Ley, sólo la Revelación del pecado y de su pena), obraban en nuestros miembros produciendo fruto para muerte (cuando el Creyente intenta vivir para el Señor por medio de la Ley, que desgraciadamente es lo que hace la mayoría de la Iglesia moderna, el resultado final va a ser el pecado y el fracaso; de hecho, esto no puede ser de ninguna otra manera; ¡déjenos decirlo otra vez! si el Creyente no entiende la Cruz, en cuanto a ésta se refiere a la Santificación, de manera que el Creyente intentará vivir para Dios por medio de la Ley; lo triste es que la mayoría de las personas en la Iglesia moderna piensan que están bajo la Gracia, cuando en realidad
viven conforme a la Ley porque no entienden la Cruz).
6 Mas ahora estamos libres de la Ley (liberado de sus exigencias justas, lo que significa que Cristo ha pagado su pena), habiendo muerto (muerto a la Ley en virtud de haber muerto con Cristo en la Cruz) a aquella en la cual estábamos detenidos (fuimos dominados una vez por la naturaleza pecaminosa); para que sirvamos en novedad de Espíritu (se refiere al Espíritu Santo y no al espíritu del hombre; el Creyente tiene un modo de vivir completamente nuevo, que es la Fe en Cristo y lo que Él hizo en la Cruz de parte nuestra; esto garantiza la victoria perpetua), y no en la antigüedad de la letra (se refiere a la Ley de Moisés; la mayoría de los Creyentes modernos sostendrían que no viven conforme a la Ley de Moisés; pero, como hemos dicho, la verdad es que si ellos no entienden la Cruz en cuanto se refiere a la Santificación, entonces de algún modo todavía viven conforme a aquella antigua Ley).
LA LUCHA CONTRA EL PECADO
7 ¿Qué pues diremos? (En los Versículos 1 al 6 de este Capítulo, Pablo demuestra que el Creyente ya no está bajo la Ley; en el resto del Capítulo, él muestra que un Creyente que se conforma a la Ley, deja de valerse de los recursos de la
Gracia, es un Cristiano derrotado.)
¿La Ley es pecado? ¡Dios no lo quiera! (La condición del hombre no es causada por la Ley de Dios, ya que la Ley es Santa; mejor dicho está expuesta.) Empero, yo no conocí el pecado, sino por la Ley (quiere decir que la Ley de Moisés definió lo que el pecado es en efecto, pero no dio ningún poder para vencer el pecado): porque tampoco conociera la concupiscencia, si la Ley no dijera, No codiciarás (nos dice que el deseo por lo prohibido es la primera forma consciente del pecado; ¡esta es la naturaleza pecaminosa en acción!).
8 Mas el pecado (la naturaleza pecaminosa), tomando ocasión, obró en mí por el Mandamiento toda concupiscencia (“la concupiscencia” es un “deseo malo,” significa que si el Creyente intenta vivir para Dios por medios apartes de la Cruz, él será dominado por los “deseos malos”; y no importa cuán dedicado sea, no será capaz de parar el proceso en aquella manera, de este modo irá de mal en peor). Porque sin la Ley el pecado está muerto (quiere decir que la Ley de Moisés totalmente expuso lo que estaba ya en el corazón del hombre; es uno de los motivos por el cual dio Dios la Ley).
9 Así que, yo sin la Ley vivía por algún tiempo (Pablo se refiere personalmente a sí mismo y su conversión a Cristo; la Ley, él declara, no tuvo nada que ver con aquella conversión;
tampoco tuvo nada que ver con su vida en Cristo): mas venido el Mandamiento (acababa de ser salvo y no entendía la Cruz de Cristo, él trató de vivir para Dios guardando los Mandamientos por su propia fuerza y poder; en su defensa, tampoco nadie más de ese entonces entendió la Cruz; de hecho, el significado de la Cruz, que es realmente el significado del Nuevo Convenio, le sería dado a Pablo), el pecado revivió (la naturaleza pecaminosa siempre, sin excepción, se restablece bajo tales circunstancias, que causa el fracaso), y yo morí (no quiso decir que él murió físicamente, como sería obvio, sino que murió al Mandamiento; en otras palabras, fracasó en obedecer no importa cuánto se esforzaba en su intento; ¡que todos los Creyentes sepan que si el Apóstol Pablo no pudo vivir para Dios de esta manera, tampoco lo puede usted!).
10 Y hallé que el Mandamiento con mira de vida (se refiere a los Diez Mandamientos), para mí resultó para muerte (quiere decir que la Ley reveló el pecado, como ella siempre lo hace, y la paga que es la muerte; en otras palabras, no hay victoria alguna de procurar vivir según la Ley; debemos vivir por la Fe, que se refiere a la Fe en Cristo y la Cruz).
11 Porque el pecado (la naturaleza pecaminosa), tomando ocasión, me engañó (Pablo pensó, ya que él había aceptado a
Cristo, por solo el mero hecho que él podría seguramente obedecer al Señor en todo aspecto; pero él se dio cuenta que no podía, y ni puede usted, al menos en esa forma) por el Mandamiento (de ninguna manera culpa el Mandamiento, pero que el Mandamiento realmente excitó la naturaleza pecaminosa, y lo puso en primer plano, que precisamente es para lo que fue diseñado hacer), y por él me mató (a pesar de todos sus esfuerzos de vivir para el Señor por medio de Guardar la Ley, él fracasó; ¡y repito, así también usted!).
12 De manera que la Ley a la verdad es Santa (señala al hecho de que esta es la Revelación de Dios de Sí Mismo; el problema no está en la Ley de Dios, el problema está en nosotros), y el Mandamiento Santo, y justo, y bueno (la Ley se compara a un espejo que muestra al hombre lo que él es, pero no contiene ningún poder para cambiarlo).
13 ¿Luego lo que es bueno, a mí me es hecho muerte? ¡Dios no lo quiera! (Otra vez, no es la Ley que tiene la culpa, sino más bien es el pecado en el hombre que está opuesto a la Ley.) Sino que pecado (la naturaleza pecaminosa), para mostrarse pecado (expresa la intención Divina de la Ley, es por decir que el pecado podría mostrar su verdadera característica), por lo bueno me obró la muerte (la Ley era buena y es buena, pero si uno intenta guardar sus preceptos morales por medio de algo aparte
de la Fe constante en la Cruz, el resultado final será “la obra de la muerte” en vez de la vida; todo esto se puede hacer, pero sólo por Fe en Cristo y la Cruz); haciéndose pecado (la naturaleza pecaminosa) sobremanera pecaminoso por el Mandamiento (esto confunde enormemente al Creyente; él trata de vivir para Dios, e intenta con toda su fuerza y poder, pero continuamente fracasa; ¡él no entiende por qué! la verdad es que nadie puede vivir para Dios de esta manera; no es el orden prescrito de Dios; ese orden es la Cruz).
14 Porque sabemos que la Ley es espiritual (se refiere al hecho de que la Ley es totalmente por Dios y de Dios): mas yo soy carnal, vendido a sujeción del pecado (se refiere a la Caída de Adán, que ha afectado a toda la humanidad y para siempre; significa que nadie, aun los Creyentes llenos del Espíritu, puede guardar la Ley de Dios si intenta hacerlo fuera de la Fe en la Cruz; en otras palabras, todo está en Cristo).
15 Porque lo que hago (el fracaso), no lo entiendo (debiera traducirse, “Yo no comprendo”; éstas no son palabras de un hombre inconverso, como algunos afirman, más bien de un Creyente que intenta y fracasa): ni lo que quiero, hago (se refiere a la obediencia que él quiere dar a Cristo, pero mejor dicho fracasa; ¿por qué? como Pablo explicó, el Creyente está casado con Cristo, pero es infiel a Cristo
porque cohabita espiritualmente con la Ley, que frustra la Gracia de Dios; significa que el Espíritu Santo no ayudará a tal persona, que le garantiza el fracaso [Gál. 2:21]); antes lo que aborrezco, aquello hago (se refiere al pecado en su vida que él no quiere hacer, y de hecho lo aborrece, pero se halla incapaz de dejarlo; lamentablemente, debido al hecho de que no entiende la Cruz en cuanto a lo que se refiere a la Santificación, esta es la grave situación de la mayoría de los Cristianos modernos).
16 Y si lo que no quiero, esto hago (demuestra a Pablo que hace algo en contra de su voluntad; él no quiere hacerlo, e intenta no hacerlo, independientemente de lo que podría ser, pero se encuentra haciéndolo de todos modos), apruebo que la Ley es buena (simplemente quiere decir que la Ley de Dios obra como debe obrar; ésta define el pecado, que demuestra el hecho de que la naturaleza pecaminosa tendrá dominio en el corazón del hombre si no se trata correctamente).
17 De manera que ya no obro aquello (¡muchos han malinterpretado esto! significa, “podría fallar, pero no es lo que quiero hacer”; ningún Cristiano verdadero quiere pecar porque ya tiene la Naturaleza Divina en su vida, y la naturaleza pecaminosa no debe tener dominio [II Ped. 1:4]), sino pecado (la naturaleza pecaminosa) que mora en mí (a
pesar de que algunos Predicadores afirman que la naturaleza pecaminosa no existe en el Cristiano, Pablo aquí claramente dice que la naturaleza pecaminosa está todavía en el Cristiano; sin embargo, si nuestra Fe permanece constante en la Cruz, la naturaleza pecaminosa estará inactiva, sin causarnos ningún problema; de lo contrario, causará grandes problemas; aunque la naturaleza pecaminosa “more” en nosotros, no debe “tener dominio” sobre nosotros).
18 Y yo sé que en mí (es a saber, en mi carne,) no mora el bien (se refiere a la propia capacidad del hombre, o mejor dicho la carencia de eso en comparación con el Espíritu Santo, al menos cuando se trata de cosas espirituales): porque tengo el querer (Pablo habla aquí de su fuerza de voluntad; desgraciadamente, la mayoría de los Cristianos modernos tratan de vivir para Dios por su propia fuerza de voluntad, creen erroneámente de que ya que han venido a Cristo, son libres ahora para decir “No” al pecado; es el modo incorrecto de mirar la situación; el Creyente no puede vivir para Dios por el poder de la fuerza de voluntad; aunque la voluntad es definitivamente importante, sola no es suficiente; el Creyente debe ejercer la Fe en Cristo y la Cruz, y hacerlo constantemente; luego tendrá la capacidad y la fuerza para decir “Sí” a Cristo, y automáticamente decir, “No” a las
cosas del mundo); mas efectuar el bien no lo alcanzo (fuera de la Cruz, es imposible encontrar el modo de hacer el bien).
19 Porque no hago el bien que quiero (si confío en mí mismo, y no en la Cruz): mas el mal que no quiero (no quiero hacer), éste hago (que es exactamente lo que todo Creyente hará no importa con cuanta fuerza intenta de no hacerlo, si él intenta vivir esta vida aparte de la Cruz [Gál. 2:20-21]).
20 Y si hago lo que no quiero (es lo que pasará si el Creyente procura vivir esta vida fuera del Orden Prescrito de Dios), ya no obro yo, sino el pecado (la naturaleza pecaminosa) que mora en mí (esto enérgicamente declara que el Creyente tiene una naturaleza pecaminosa; en el Texto Griego original, si esto contiene el artículo definido antes de la palabra “pecado” que al principio leyó “el pecado,” no se refiere a los actos del pecado, sino más bien de la naturaleza pecaminosa o la mala naturaleza; la idea no es deshacerse de la naturaleza pecaminosa, que realmente no se puede hacer, sino más bien controlarla, que es lo que el Apóstol nos ha dicho qué hacer en Romanos, caps. 6 y 8; cuando la Trompeta suene, seremos cambiados y no habrá más naturaleza pecaminosa [Rom. 8:23]).
21 Así que, queriendo yo hacer el bien, hallo esta Ley (no se refiere en este caso a la Ley de
Moisés, sino más bien a la “Ley del pecado y de la muerte” [Rom. 8:2]), que el mal (la mala naturaleza) está en mí (la idea es que la naturaleza pecaminosa siempre va a estar con el Creyente; no hay ninguna indirecta en el Griego que su permanencia es temporal, al menos hasta que suene la Trompeta; podemos dirigirnos con éxito a la naturaleza pecaminosa de sólo un modo, y es por la Fe en Cristo y la Cruz, lo cual Pablo detallará en el siguiente Capítulo).
22 Porque según el hombre interior (se refiere al espíritu y el alma del hombre que ya se han regenerado), me deleito en la Ley de Dios (se refiere a la Ley moral de Dios ocultada en los Diez Mandamientos):
23 Mas veo otra Ley en mis miembros (la Ley del pecado y de la muerte que desean usar mi cuerpo físico como instrumento de la injusticia), que se rebela contra la Ley de mi mente (es la Ley del deseo y la fuerza de voluntad), y que me lleva cautivo a la Ley del pecado (la Ley del pecado y de la muerte) que está en mis miembros (que funcionará por medio de mis miembros, y me hará un esclavo a la Ley del pecado y de la muerte; le acontecerá al Cristiano más consagrado si no ejerce constantemente la Fe en Cristo y la Cruz, sabiendo que es por la Cruz que todos los poderes de las tinieblas fueron derrotados [Col. 2:14-15]).
24 ¡Miserable hombre de mí! (Cualquier Creyente que intenta vivir para Dios fuera del Orden Prescrito de Dios, que es “Jesucristo y Él Crucificado,” vivirá una existencia desgraciada y miserable. Esta vida sólo se puede vivir de un modo, y ese modo es la Cruz.) ¿Quién me librará del cuerpo de esta muerte? (En el instante que él grita “Quién,” él encuentra el camino a la Victoria, ya que él ahora clama por socorro a una Persona, y aquella Persona es Cristo; realmente, el Texto Griego es masculino, que indica a una Persona.)
25 Gracias doy a Dios por Jesucristo Señor nuestro (presenta a Pablo que revela la respuesta a su propia pregunta; la Liberación llega a través de Jesucristo y Cristo Solo, y más en particular lo que Jesús hizo en el Calvario y la Resurrección). Así que yo mismo con la mente sirvo a la Ley de Dios (la “voluntad” es el gatillo, pero en sí no puede hacer nada a menos que el arma esté cargado con el poder explosivo; aquel Poder es la Cruz); mas con la carne a la Ley del pecado (si el Creyente recurre “a la carne,” [es decir, “la obstinación, el auto-esfuerzo, esfuerzo religioso”] que se refiere a su propia capacidad fuera de Cristo y la Cruz, él no servirá la Ley de Dios, sino a la Ley del pecado).

CAPÍTULO 8
(60 d.C.)
LA VIDA EN EL ESPÍRITU
AHORA pues, ninguna condenación (culpa) hay para los que están en Cristo Jesús (se refiere anteriormente a Romanos 6:3-5 y nosotros siendo Bautizados en Su Muerte, que habla de la Crucifixión), los que no andan conforme a la carne (que dependen en la fuerza personal y la capacidad de sí mismo o grandes esfuerzos religiosos para vencer el pecado), mas conforme al Espíritu (el Espíritu Santo trabaja exclusivamente dentro de los límites legales de la Obra Terminada de Cristo; nuestra Fe en aquella Obra Terminada, es decir, “la Cruz,” garantiza la ayuda del Espíritu Santo, que garantiza la Victoria).
2 Porque la Ley (lo que estamos a punto de dar es una Ley de Dios, ideado por el Carácter Divino en la eternidad pasada [I Ped. 1:18-20]; esta Ley, de hecho, es “el Orden Prescrito de Dios para la Victoria”) del Espíritu (el Espíritu Santo, es decir, “la manera que el Espíritu obra”) de Vida (la vida viene de Cristo, pero por el Espíritu Santo [Jn. 16:13-14]) en Cristo Jesús (cuando Pablo usa este término o uno de sus derivados, él se refiere, sin fallar, a lo que Cristo hizo en la Cruz, lo que hace que esta “vida” sea posible) me ha
librado (me otorgaba Victoria total) de la Ley del pecado y de la muerte (éstas son las dos Leyes más poderosas en el Universo; la “Ley del Espíritu de Vida en Cristo Jesús” sola es más fuerte que la “Ley del Pecado y de la Muerte”; significa que si el Creyente intenta vivir para Dios por alguna manera aparte de la Fe en Cristo y la Cruz, él está condenado al fracaso).
3 Lo que la Ley no pudo hacer porque no pudo contra la naturaleza pecaminosa, por cuanto era débil por la carne (aquéllos bajo la Ley tenían sólo su fuerza de voluntad, que es de modo deplorable insuficiente; entonces a pesar de cómo se esfuerzan en su intento, eran incapaces de guardar la Ley en aquel entonces, y la misma inhabilidad persiste actualmente; toda persona que trata de vivir para Dios por un sistema de leyes está condenada al fracaso, porque el Espíritu Santo no funcionará en esa capacidad), Dios enviando a Su Hijo (se refiere a la condición indefensa del hombre, incapaz de salvarse e incapaz de guardar hasta una Ley simple y, por lo tanto, en extrema necesidad de un Salvador) en semejanza de carne de pecado (significa que Cristo era en realidad humano, se conformó en apariencia a la carne que está caracterizada por el pecado, sin embargo libre del pecado), y a causa del pecado (para expiar el pecado, destruir su poder, y salvar y Santificar a sus víctimas), condenó al pecado
en la carne (destruyó el poder del pecado al dar Su Cuerpo Perfecto como Sacrificio a favor del pecado, que lo hizo posible para que el pecado fuese derrotado en nuestra carne; todo fue posible por medio de la Cruz):
4 Para que la Justicia de la Ley fuese cumplida en nosotros (la Ley que cumple su realización completa en nosotros sólo puede ser hecha por la Fe en Cristo, y lo que Cristo ha hecho por nosotros en la Cruz), que no andamos conforme a la carne (no según nuestra propia fuerza y capacidad), mas conforme al Espíritu (la palabra “andar” se refiere a la manera en la cual ordenamos nuestra vida; cuando colocamos nuestra Fe en Cristo y la Cruz, al entender que todas las cosas nos vienen de Dios por medio de la Cruz, siempre haciéndola el Objeto de nuestra Fe, el Espíritu Santo puede obrar entonces poderosamente dentro de nosotros, que produce el Fruto del Espíritu; ¡es lo que “andamos conforme al Espíritu” realmente significa!).
5 Porque los que viven con-forme a la carne se ocupan de las cosas que son de la carne (se refiere a los Creyentes que tratan de vivir para el Señor por medios además de la Fe en la Cruz de Cristo); mas los que viven conforme al Espíritu, de las cosas del Espíritu (aquéllos que colocan su Fe en Cristo y la Cruz, lo hacen exclusivamente; hacen
lo que el Espíritu desea, que solo puede traer la Victoria).
EL CONTRASTE
6 Porque la mente puesta en la carne es muerte (no se refiere a mirar demasiado la Televisión, como algunos piensan, sino más bien cuando se procura vivir para Dios fuera de Su Orden Prescrito; los resultados serán el pecado y la separación de Dios); mas la intención del Espíritu es vida y paz (el Orden Prescrito de Dios es la Cruz; exige nuestra Fe constante en aquella Obra Terminada, que es el Camino del Espíritu Santo).
7 Por cuanto la mente puesta en la carne es enemistad contra Dios (otra vez, se refiere al intento de vivir para Dios por medios además de la Cruz, que coloca a uno “contra Dios”): porque no se sujeta a la Ley de Dios, ni tampoco puede (en su forma más simple quiere decir que lo que está haciendo, fuera lo que fuera, no está en el orden prescrito de Dios, que es la Cruz).
8 Así que los que están en la carne no pueden agradar a Dios (se refiere al Creyente que intenta vivir su Vida Cristiana por medios además de la Fe en Cristo y la Cruz).
9 Mas vosotros no estáis en la carne (en cierto sentido de la palabra hace la pregunta, “ya que usted es un Creyente y ya no confía en la carne, ¿por qué
recurre a la carne?”), sino en el Espíritu (como Creyente, ya tiene el privilegio de ser guiado y autorizado por el Espíritu Santo; sin embargo, Él hará tal para nosotros sólo sobre la condición de nuestra Fe en la Obra Terminada de Cristo), si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros (si usted es realmente salvo). Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, tal no es de Él (Pablo dice que la obra del Espíritu en nuestras vidas fue hecha posible por lo que hizo Cristo en el Calvario, y la Resurrección).
10 Empero si Cristo está en vosotros (Él está en usted por el Poder y la Persona del Espíritu [Gál. 2:20]), el cuerpo a la verdad está muerto a causa del pecado (quiere decir que el cuerpo físico está incapacitado debido a la Caída; por consecuencia, se le presenta una tarea infructuosa al Creyente que intenta vencer por fuerza de voluntad); mas el Espíritu vive a causa de la Justicia (sólo el Espíritu Santo puede hacer lo que hemos de ser, lo que significa que no lo podemos hacer por nosotros mismos; otra vez, Él realiza todo lo que tiene que hacer dentro de los límites de la Obra Terminada de Cristo).
11 Y si el Espíritu (el Espíritu Santo) de Aquél (de Dios) que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros (y Él definitivamente lo hace), El Que levantó a Cristo Jesús de los muertos vivificará también
vuestros cuerpos mortales (nos da poder en nuestros cuerpos mortales para que podamos vivir una vida victoriosa) por Su Espíritu Que mora en vosotros (tenemos el mismo poder en nosotros, por el Espíritu, que resucitó a Cristo de los muertos, y está disponible sólo sobre la premisa de la Cruz y nuestra Fe en aquel Sacrificio).
12 Así que, Hermanos (quiere decir que Pablo se dirige a los Creyentes), deudores somos (se refiere a lo que le debemos a Jesucristo por lo que Él ha hecho en la Cruz por nosotros), no a la carne (no le debemos nada a nuestra propia capacidad, quiere decir que tal no puede salvarnos ni darnos la victoria), para que vivamos conforme a la carne (“vivamos conforme a la carne” se refiere a nuestras obras, que Dios nunca puede aceptar, y que nunca pueden traernos la victoria, sino más bien sólo la derrota).
13 Porque si viviereis con-forme a la carne (según su propia fuerza y capacidad, que está fuera del Orden Prescrito de Dios), moriréis (usted no podrá vivir una vida Cristiana victoriosa); mas si por el Espíritu (por el Poder del Espíritu Santo) mortificáis las obras de la carne (que el Espíritu Santo Solo puede hacer), viviréis (andará en victoria; pero otra vez, a pesar de correr el riesgo de repetir demasiado, nunca debemos olvidar que el Espíritu obra integral y completamente dentro de los límites
de la Cruz de Cristo; significa que siempre debemos hacer la Cruz el Objeto de nuestra Fe, dándole libertad de acción para obrar).
LA LIBERACIÓN
14 Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios (el Espíritu siempre nos guiará a la Cruz), los tales son hijos de Dios (vivimos como hijos de Dios, que se refiere a la victoria total en cada aspecto de nuestras vidas; si la naturaleza pecaminosa domina a una persona, seguramente él no vive como un hijo de Dios).
15 Porque no habéis recibido el espíritu de servidumbre (cuando trata de vivir de acuerdo con un sistema de obras y leyes sólo logrará estar en “esclavitud”) para estar otra vez en temor (semejante vida crea un clima perpetuo de temor en el corazón de ese Creyente); mas habéis recibido el Espíritu de Adopción (el Espíritu Santo nos ha adoptado en la Familia de Dios), por el cual clamamos, Abba, Padre (el Espíritu Santo facilita al Hijo de Dios para que pueda llamar a Dios “Padre,” que se logra a causa de Jesucristo).
16 Porque el mismo Espíritu (Él Mismo) da testimonio a nuestro espíritu (quiere decir que constantemente Él nos dice y atestigua ciertas cosas) que somos Hijos de Dios (significa que ya lo somos, y hemos de disfrutar todos los privilegios como tal; solamente
si entendemos que todos estos privilegios nos vienen de Dios, por el medio de la Cruz):
17 Y si hijos (Hijos de Dios), también herederos (un privilegio); herederos de Dios (el enriquecimiento más alto de todos), y coherederos de Cristo (todo lo que le pertenece a Cristo nos pertenece por medio de la Cruz, que fue realizada para nosotros); si empero padecemos juntamente con Él (no se refiere al simple sufrimiento, más bien sufriendo “con Él,” referente a Su sufrimiento en la Cruz que nos trajo la victoria total), para que juntamente con Él seamos glorificados (Él ha sido glorificado, y seremos glorificados; todo hecho posible por la Cruz).
18 Porque tengo por cierto que lo que en este tiempo se padece (se refiere al mundo y su condición debido a la Caída) no es de comparar con la gloria venidera (la gloria de la época del futuro venidero no tendrá nada que ver con la miseria de esta época presente) que en nosotros ha de ser manifestada (nuestra gloria será una gloria reflectora, que viene de Cristo).
19 Porque el continuo anhelar de las criaturas (debiera haberse traducido, “porque la esperanza ardiente de la Creación”) espera la manifestación de los hijos de Dios (referente a la Resurrección de Vida por venir).
20 Porque las criaturas (la Creación) fue sometida a vanidad
(la Caída de Adán señaló la caída de la Creación), no de grado (la Creación no pecó, justo como tal no pueda pecar, pero se hizo sujeto al resultado del pecado que es la muerte), mas por causa Del Que las sujetó con Esperanza (se refiere a Dios como Quien dictó la sentencia debido a la Caída de Adán, pero al mismo tiempo nos dio una “Esperanza”; aquella “Esperanza” es Cristo, Quien rectificará todas las cosas),
21 De que también las mismas criaturas (la Creación) serán libradas (expresa que esta “Esperanza” facilita el efecto de aquella Liberación, que Él hizo por la Cruz) de la esclavitud de la corrupción (indica mortalidad, es decir, “muerte”) en la libertad gloriosa de los Hijos de Dios (¡cuando el hombre cayó, la Creación cayó! cuando el hombre sea liberado, también la Creación será liberada, y se expresa en la palabra “también”).
22 Porque sabemos que todas las Criaturas (todo fue afectado por la rebelión de Satanás y la Caída de Adán) gimen a una, y a una están gimiendo con dolores de parto hasta ahora (se refiere al deseo común de los elementos de la Creación para traerlos a su perfección original).
23 Y no sólo ellas (la Creación, y todo lo que ésta incluye), mas también nosotros mismos (se refiere a los Creyentes), que tenemos las Primicias del
Espíritu (aunque Jesús, trató con todo lo que se perdió a causa de la Caída, en la Cruz, sólo tenemos una parte de aquella posesión ahora, mas el resto vendrá con la Resurrección), aun nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos (declara el hecho obvio de que todo lo que Jesús pagó en la Expiación todavía no se ha realizado totalmente), esperando la Adopción (debiera traducirse, “esperando el cumplimiento del proceso, que la Adopción en la Familia de Dios garantiza”), es a saber, la Redención de nuestro cuerpo (la glorificación de nuestro cuerpo físico que ocurrirá en la Resurrección).
24 Porque en esperanza somos salvos (quiere decir que la mayor parte de nuestra Salvación está aún en el futuro): mas la esperanza que se ve, no es esperanza (declara de otro modo la gran Verdad que lo que la Salvación proporciona no se le ha dado todo al Creyente): porque lo que alguno ve, ¿a qué esperarlo? (En efecto, sin rodeos nos dice que lo que viene está por encima de nuestras mejores expectativas que lo que está aquí en el presente, que es incomparable.)
25 Empero si lo que no vemos esperamos (claramente nos dice que más y mucho más, está por venir), por paciencia esperamos (explica la certidumbre de Su llegada, porque el Espíritu Santo ha prometido que así será).
26 Y asimismo también el Espíritu (el Espíritu Santo) ayuda nuestra flaqueza (la ayuda que nos da por el Espíritu Santo fue posible en su totalidad por medio y a través de lo que Jesús hizo en la Cruz): porque qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos (señala el significado de la oración, pero también sin el Espíritu Santo, todo es en vano): sino que el mismo Espíritu (Él Mismo) pide por nosotros (Él solicita o intercede de nuestra parte) con gemidos indecibles (no son gemidos del Espíritu Santo, sino que son nuestros, que se relaciona a lo que viene del corazón y no se puede decir adecuadamente en palabras).
27 Mas El Que escudriña los corazones (Dios el Padre), sabe cuál es el intento del Espíritu (lo que el Espíritu quiere que sea hecho, y no lo que nosotros queremos que sea hecho), porque conforme a la Voluntad de Dios, Él (el Espíritu Santo) intercede por los Santos (la meta principal del Espíritu es realizar la Voluntad de Dios en nuestras vidas, no nuestros deseos personales; en otras palabras, el Espíritu no es un botones glorificado).
LOS VENCEDORES
28 Y sabemos que a quienes aman a Dios (la primera condición), todas las cosas les obran juntas para bien (pero
sólo si llenan ciertas condiciones), es a saber, a los que conforme al propósito son llamados
(significa que es “Su Propósito, y no el nuestro,” que es la segunda condición; de otro modo, todas las cosas no se realizarán para nuestro bien).
29 Porque a los que antes Él (Dios) conoció, también Él (el conocimiento previo de Dios) predestinó, para que fuesen hechos conformes a la Imagen de Su Hijo (nunca es la persona que está predestinada, sino más bien el Plan), para que Él (Jesús) sea el Primogénito entre muchos Hermanos (no significa que Jesús Nació de Nuevo como un pecador, como algunos lo enseñan, más bien que Él es el Padre del Plan de Salvación, después de haber pagado el precio en la Cruz, que hizo todo esto posible).
30Y a los que Él (Dios) predestinó (conformar a la Imagen de Su Hijo), a éstos también llamó (sin aquel “Llamado,” el hombre no puede ser salvo; tristemente, muchos rechazan “el Llamado” [Prov. 1:24-33]): y a los que llamó, a estos también justificó (aquéllos que respondieron fielmente al Llamado): y a los que justificó, a estos también glorificó (glorificará en la Resurrección; la Justificación garantiza que será hecho).
31 ¿Pues qué diremos a esto? (Se refiere al sufrimiento que se sobrelleva en la actualidad [vv. 17
18] en comparación con “la Gloria que será revelada en nosotros.”) Si Dios es por nosotros (debiera traducirse, “puesto que Dios está por nosotros”), ¿quién contra nosotros? (Es quien puede estar contra nosotros lo que realmente importará.)
32 Él Que aun a Su Propio Hijo no perdonó (corresponde a la Gran Dádiva de Dios, es decir, el Señor Jesucristo), antes Le entregó por todos nosotros (la Cruz), ¿cómo no nos dará también con Él todas las cosas? (Podemos tener todas las cosas que pertenecen a la Vida y a la Piedad, por las cuales pagó Jesús en la Cruz, es decir si nuestra Fe está siempre en Cristo y la Cruz [II Ped. 1:3-7].)
33 ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? (En efecto, quiere decir, “¿Quién declarará a aquéllos culpables a quienes Dios declara Justos?”) Dios es el que Justifica (es Dios Quien pone las reglas para la Justificación, no el hombre).
34 ¿Quién es él que condenará? (Ningún hombre tiene el derecho de condenar el Plan de la Justificación de Dios.) Cristo es El Que murió (si alguien condena a un Creyente que confía únicamente en Cristo para la Justificación y la Santificación, él condena al mismo tiempo a Cristo y Su Muerte en la Cruz), mas aun, El Que también resucitó (la Resurrección ratificó el hecho de que Jesús era el Sacrificio Perfecto, y que Dios lo aceptó
como tal), Quien además está a la Diestra de Dios (se refiere a la exaltación de Cristo), El Que también intercede por nosotros
(a la Mano Derecha de Dios, que demuestra que Su Sacrificio ha sido aceptado, que garantiza la intercesión por nosotros).
35 ¿Quién nos apartará del Amor de Cristo? (Habla del Amor de Cristo por el Creyente, en vez del Amor del Creyente por Cristo.) ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? (Somos protegidos contra toda influencia exterior, pero no de nosotros mismos. Si una persona quisiera, él puede separarse del Amor de Cristo cuando rechaza la Cruz.)
36 Como está escrito (Sal. 44:22), Por causa de Ti somos muertos todo el tiempo (el mundo siempre estaba opuesto a Cristo y lo que Él hizo en la Cruz; desgraciadamente, también la mayoría de la Iglesia); somos estimados como ovejas del matadero (la manera que el mundo nos mira; en sus ojos, somos merecedores sólo para la degollación).
37 Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores (es una Santa arrogancia de la Victoria y la fuerza de Cristo) por medio de Aquél que nos amó (Él nos amó tanto que dio Su Vida en la Cruz, que solo nos hace “más que vencedores”).
38 Por lo cual estoy convencido (el Apóstol ha afrontado las cosas de las cuales él ahora habla) de que ni la muerte, ni la vida, ni Ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir,
39 Ni lo alto, ni lo bajo, ni ninguna criatura, nos podrá apartar del Amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro (este Amor de Dios que se extiende a nosotros fue hecho posible únicamente por Cristo, y lo que Él hizo por nosotros en la Cruz; otra vez, este es el Amor de Dios por nosotros, que nunca vacila porque estamos “en Cristo Jesús”).

Jan. 19th, 2007

¿Adónde irás si crees en Cristo Jesús y Él Crucificado?

EL APOCALIPSIS DE LA SANTA BIBLIA (PALABRA DE DIOS)

CAPÍTULO 21

(96 d.C.)

CIELO NUEVO Y TIERRA NUEVA



Y VI un Cielo Nuevo, y una Tierra Nueva ("Nuevo" en el Griego es "kainós", y significa “frescura con respecto a la edad”; cuando está terminado, será nuevo, como es obvio, pero la idea es que ello permanecerá nuevo y fresco para siempre jamás porque no hay más pecado): porque el primer Cielo y la primera Tierra se fueron (se refiere a la Creación original, que fue estropeada por el pecado; "fallecido" en el Griego es "parérjomai", y quiere decir “pasar de una condición a la otra”; esto nunca significa la aniquilación); y el mar ya no es (sin embargo, continuarán existiendo lagos, cuerpos de agua, ríos, corrientes, etc.).

2 Y yo Juan vi la Santa Ciudad, la Nueva Jerusalén (presenta una Nueva Ciudad para esta Nueva Tierra), que descendía del Cielo, de Dios (en efecto, Dios cambiará Su Cede del Cielo a la Tierra), dispuesta como una esposa ataviada para su marido (proclama la Hogar Eterno de los Redimidos como un lugar para mora).

3 Y oí una gran Voz del Cielo que decía (según los mejores manuscritos, la Voz ahora oída fue oída “del Trono”), He aquí el Tabernáculo de Dios con los hombres, y morará con ellos, y ellos serán Su pueblo, y Él Mismo Dios será su Dios con ellos. (Finalmente proclama lo que Dios quiso a partir del principio.)

4 Y limpiará Dios toda lágrima de los ojos de ellos (realmente dice en el Griego, “cada lágrima,” y se refiere a lágrimas de pena); y la muerte no será más, y no habrá más llanto, ni clamor, ni dolor (se trata de pecado y todos sus resultados): porque las primeras cosas son pasadas (se refiere al efecto entero de la Caída).

5 Y el que estaba sentado en el Trono dijo (presenta, por segunda vez en este Libro, Dios Mismo como el Orador), He aquí, yo hago nuevas todas las cosas (se refiere al hecho de cambiar de una condición a la otra). Y me dijo, Escribe: porque estas palabras son fieles y verdaderas. (Todos dicho es "verdadero", y Dios será "fiel" para llevarlo a cabo también.)

6 Y me dijo, ¡Ya está terminada! Yo soy Alpha y Omega, el principio y el fin. (La declaración poderosa "Ya está terminada" oído en la mañana de la Creación, en el Calvario, y ahora repetido aquí por última vez, cierra toda la Profecía. Lo que Él comenzó, Él ahora termina.) Al que tuviere sed, yo le daré de la fuente del Agua de Vida gratuitamente. (Esta declaración no pertenece a la Edad Perfecta venidera, ya que todos de ese entonces tendrán el Agua de Vida, pero mejor dicho al presente. Esta “fuente del Agua de Vida” es ligada directamente a la Cruz del Calvario en que es gratis a todos quiénes creerán [Jn. 3:16].)

7 El que venciere, poseerá todas las cosas (la única manera uno puede vencer es por medio de poner la Fe de uno mismo exclusivamente en la Cruz de Cristo, que da libertad de acción al Espíritu Santo para obrar en la vida de uno mismo, produciendo el Fruto del Espíritu); y Yo seré su Dios, y él será Mi hijo. (El vencedor es adoptado en la Familia de Dios y Dios lo trata como un hijo, exactamente como Él hace con Su Hijo, el Señor Jesucristo.)

8 Más a los temerosos e incrédulos, a los abominables y homicidas, a los fornicarios y hechiceros, y a los idólatras, y a todos los mentirosos (todo esto corresponde “a las obras de la carne,” como bosquejado en Gal. 5:19-21), su parte será en el lago ardiendo con fuego y azufre: que es la muerte segunda (proclama el destino Eterno de los rechazan a Cristo).

LA NUEVA JERUSALÉN

9 Y vino a mí uno de los siete Ángeles que tenían las siete Copas llenas de las siete postreras plagas, y habló conmigo, diciendo, Ven acá, yo te mostraré la novia, esposa del Cordero. (Por el uso de la palabra "Cordero", somos volteados atrás a la Cruz, que ha hecho todo esto posible.)
10 Y me llevó en Espíritu a un grande y alto monte (el "Espíritu" que se refiere aquí es el Espíritu Santo), y me mostró la gran Ciudad Santa de Jerusalén, que descendía del Cielo de Dios (Juan lo vio "descender", queriendo decir que esto se trata de la Tierra; esto será después de que el Señor ha hecho el “Nuevo Cielo y la Nueva Tierra,” de hecho cuando Dios cambia Su Cede del Cielo a la Tierra),
11 Teniendo la Gloria de Dios (esta es la que hace la ciudad cual es): y su luz era semejante a una piedra preciosísima, como piedra de jaspe, resplandeciente como cristal (presenta el resplandor de la Gloria de Dios);

LA SANTA CUIDAD

12 Y tenía un muro grande y alto (este muro tiene casi 66 metros [216 pies] de alto, contando 44.5 centímetros [18 pulgadas] al codo; sólo sirve de ornamentación) con doce puertas (significa tres puertas en el Norte, tres en el Sur, tres en el Este, y tres en el Oeste; las puertas en cada lado serán aproximadamente 603.5 kilómetros [375 millas] la una aparte de la otra), y en las puertas, doce Ángeles (proclama la Gloria de la Ciudad, y también la Gloria del Gobierno de Dios), y nombres escritos, que son los de las Doce Tribus de los Hijos de Israel (proclama el hecho que “la esposa del Cordero” se compone de cada uno de los Creyentes, si en este lado o el otro lado de la Cruz; cada puerta tendrá el nombre de una de las Doce Tribus; también, este nos dice cuán precioso es Israel al Corazón de Dios):
13 Al oriente tres puertas (tendrá probablemente los nombres José, Benjamín, y Dan); al norte tres puertas (tendrá probablemente los nombres Rubén, Judá, y Leví); al sur tres puertas (tendrá probablemente los nombres Simeón, Isacar, y Zabulón); al oeste tres puertas (hará probablemente que los nombres Gad, Aser, y Naftalí).
14 Y el muro de la ciudad tenía doce fundamentos (el camino de Salvación fue mostrado a los Judíos, de ahí, las puertas y los nombres de las Doce Tribus inscritas en aquellas puertas; sin embargo, el fundamento de Salvación realmente no fue dada hasta después de la Cruz, porque no podía ser dado hasta después de la Cruz), y en ellos los doce nombres de los Doce Apóstoles del Cordero. (En cada fundamento es el nombre de uno de los Doce Apóstoles. El fundamento del Mensaje de Salvación es el 100 % basado en Cristo y la Cruz, de ahí, la palabra "Cordero" siendo usado.)
15 Y el que hablaba conmigo (esto no es el Ángel que habló con Juan en el Versículo 9; el que ahora está hablando se identifica como un Profeta [Apoc. 22:9]), tenía una medida de una caña de oro para medir la ciudad, y sus puertas, y su muro. (El medir está hecho por una razón. Esto revela la perfección, el cumplimiento, y la culminación de todos los Propósitos de Dios para Su Pueblo Redimido.)

MEDIDAS

16 Y la ciudad está situada y puesta en cuadro, y su largura es tanta como su anchura: y él midió la ciudad con la caña, doce mil estadios (traduce en aproximadamente 2,414 kilómetros [1,500 millas] por lado). La largura y la altura y la anchura de ella son iguales. (Esto presenta dimensiones asombrosas. Esto es aproximadamente la mitad del tamaño de los Estados Unidos, en cuanto a longitud y anchura. Si no es bastante para quitarse el aliento de uno mismo, esto también será 2,414 kilómetros [1,500 millas]de altura. La mente no puede entender esto, pero Fe cree.)
17 Y midió su muro, ciento cuarenta y cuatro codos (traduce en aproximadamente 66 metros [216 pies] de alto, contando 44.5 centímetros [18 pulgadas] al codo; como dicho, el muro es estrictamente para ornamentación), de medida de hombre, la cual es del Ángel. (La designación de "Ángel" es a veces dada a los hombres, Dios, y las Criaturas nos referimos como a Ángeles. Este hombre, como Apoc. 22:9 proclama, es un Profeta.)
18 Y el material de su muro era de jaspe (presenta una gema de varios colores): mas la ciudad era de oro puro, semejante al vidrio limpio (¡nos toma más allá de la imaginación, más allá de la comprensión! sin embargo, este es literal).
19 Y los fundamentos del muro de la ciudad estaban adornados de toda piedra preciosa (describe hermosura sobre hermosura). El primer fundamento era jaspe; el segundo, zafiro; el tercero, calcedonia; el cuarto, esmeralda;
20 El quinto, sardónica; el sexto, sardio; el séptimo, crisólito; el octavo, berilo; el noveno, topacio; el décimo, crisopraso; el undécimo, jacinto; el duodécimo, amatista. (The flooding of color in that incomparable City is beyond imagination. All of these stones named here are exquisite in color.)
21 Y las doce puertas eran doce perlas (probablemente quiere decir cada puerta, que es aproximadamente 66 metros [216 pies] de alto, es hecho de miles indecibles de perlas), en cada una, una; cada puerta era de una perla (parece indicar que esta puerta particular, que es probablemente cada tercera o cuarta, es hecha de una perla gigantesca): y la plaza de la ciudad era de oro puro como vidrio transparente (se refiere al hecho que no sólo son todos los edificios de “oro puro,” [Apoc. 21:18], pero hasta las calles son hechas de puro oro [Apoc. 21:18]).

LA LUZ

22 Y no vi en ella Templo (se refiere a un Templo como en tiempos del Antiguo Testamento; realmente hay un Templo literal en el Nuevo Jerusalén, pero esto no servirá el mismo propósito que el Templo en la Tierra [Apoc. 3:12; 7:15; 11:19; 14:15, 17; 15:1-8; 16:1,17]): porque el Señor Dios Todopoderoso es el Templo de ella, y el Cordero. (Antes de la Cruz, un Templo en la Tierra era necesario porque Dios no podía morar con el hombre en aquel entonces, al menos directamente. Desde la Cruz, el Espíritu Santo puede morar dentro del hombre, porque la deuda de pecado terrible ha sido pagada [Jn. 14:17; I Cor. 3:16].)
23 Y la ciudad no tenía necesidad de sol, ni de luna, para que resplandezcan en ella (proclama el hecho que el Creador no necesita Su Creación; Dios no tiene necesidad de nada, pero todos tienen la necesidad de Dios): porque la Claridad de Dios la iluminó, y el Cordero era su lumbrera. (La palabra "Cordero" significa que todo esto es hecho posible para los Creyentes a consecuencia de lo que Cristo hizo en la Cruz.)
24 Y las naciones que hubieren sido salvas andarán en la lumbre de ella (debería haber sido traducido, “y las naciones andará por medio de su luz”; las palabras “que hubieren sido salvas” no están realmente en los mejores manuscritos; de hecho, no habrá nadie en el mundo en aquel día que no es salvo): y los reyes de la Tierra traerán su gloria y honor a ella. (Esto se refiere a líderes de naciones, independientemente de lo que ellos podrían ser en ese entonces. Todos darán la Gloria a Dios, y todos Honrarán al Señor, y lo harán para siempre.)
25 Y sus puertas nunca serán cerradas de día (de hecho, ellos nunca serán cerradas): porque allí no habrá noche. (Esto habla de la Ciudad solamente, para lo exterior de la Ciudad allí serán día y noche eternamente [Gen. 1:14-18; 8:22; Ps. 89:2-3; Jer. 31:35-36].)
26 Y llevarán la gloria y la honra de las naciones a ella (proclama un comercio Justo, y en cada capacidad).
27 No entrará en ella ninguna cosa sucia, o que hace abominación y mentira (esto significa que todo el pecado es para siempre desterrado, y nunca volverá): sino solamente los que están escritos en el Libro de la Vida del Cordero (se refiere al Libro de los Redimidos; la palabra "Cordero" se refiere al hecho que todos son salvos por medio de poner su Fe y Confianza en Cristo y lo que Él hizo para nosotros en la Cruz).



CAPÍTULO 22

(96 d.C.)

LA NUEVA JERUSALÉN



DESPUÉS me mostró un río limpio de Agua de Vida, resplandeciente como cristal (simbólico del Espíritu Santo [Jn. 7:37-39]), que salía del Trono de Dios y del Cordero. (Este “Agua de Vida” es hecho posible por lo que Jesús hizo en la Cruz, de ahí, la palabra "Cordero".)
2 En el medio de la plaza de ella (proclama el hecho que este “Río puro del Agua de Vida, clara como el cristal” fluye en medio de esta calle de puro oro), y de la una y de la otra parte del río, estaba el Árbol de la Vida (la fruta de este Árbol de la Vida debe ser comida cada mes, y hablamos de la parte de la población que no tiene cuerpos glorificados), que lleva doce frutos, dando cada mes su fruto (tenemos el número "12" otra vez, que significa el Gobierno de Dios cuando esto está relacionado con la manera de la Vida Eterna; hay doce tipos diferentes de la fruta, pero no nos dicen cuales son ellos): y las hojas del árbol eran para la sanidad de las naciones. (Esto pertenece a la parada de cualquier tipo de enfermedad antes de que comience. Como dicho, la población en la Tierra, que nunca morirá y no habrá Cuerpos Glorificados, necesitará estas cosas. Éstos son ellos que fueron salvos durante la Edad del Reino, y a partir de ese entonces.)

GOBERNADORES

3 Y no habrá más maldición (una maldición fue colocada en la Tierra en la Caída; está siendo dicho aquí que no habrá más maldición porque no habrá más pecado): sino que el Trono de Dios y del Cordero estará en ella (la autoridad deL señorío será tan grande con Dios el Hijo como está con Dios el Padre; de hecho, por el uso de la palabra "Cordero", damos cuenta que todo esto es hecho posible debido a lo que Jesús hizo en la Cruz); y Sus siervos le servirán (la idea es que cada Creyente en la Edad Perfecta amará tanto al Señor y el Cordero que ellos “Le servirán” de buena gana):
4 Y verán Su cara (demuestra la relación íntima); y Su Nombre estará en sus frentes (se refiere a posesión; fuimos comprados “con un precio,” y que el precio era la Sangre del Cordero).
5 Y allí no habrá más noche (esto habla de la Nueva Jerusalén solamente, durante la noche y el día estará en toda la Tierra para siempre); y no tienen necesidad de lumbre de antorcha, ni de lumbre de sol; porque el Señor Dios los alumbrará (presenta la Fuente de esta Luz): y reinarán para siempre jamás. (Nunca ha sido conocido para siervos "reinar" como reyes; ¡sin embargo, estos siervos van hacerlo!)

ALFA Y OMEGA

6 Y me dijo, Estas palabras son fieles y verdaderas (proclama en esta manera simplemente porque muchas de las declaraciones hechas son tan absolutamente asombrosas ellas desafían descripción alguna): y el Señor Dios de los Santos Profetas ha enviado su Ángel, para mostrar a Sus siervos (la palabra Griega "Ángelos" es traducida "Ángel" aquí, pero debería haber sido traducida "Mensajero"; sabemos que este hombre no es un Ángel, ni es Cristo) las cosas que es necesario que sean hechas pronto (no habla del día de Juan, pero mejor dicho el dar de la Visión es un marco de tiempo que no ha ocurrido aún; esto ocurrirá inmediatamente después del Arrebatamiento de la Iglesia; de aquel punto adelante, que es lo que se supone aquí, tenemos “las cosas que es necesario que sean hechas pronto,” refiriéndose a la Gran Tribulación).
7 Y he aquí, vengo pronto (tiene más para hacer con la manera de Su Venida que cualquier otra cosa; cuando Él viene realmente, que estará a la altura de la Batalla de Armagedón, será repentino, aun inmediato): bienaventurado el que guarda las palabras de la Profecía de este Libro. (Este es el único Libro en el mundo que da una vista anticipada del futuro. Por consiguiente, cada Creyente debería estudiar el Libro del Apocalipsis tanto como ellos hacen cualquier otro Libro en la Biblia entera.)
8 Yo Juan soy el que ha oído y visto estas cosas (presenta a un testimonio impecable). Y después que hube oído y visto, me postré para adorar delante de los pies del Ángel que me mostraba estas cosas. (Juan, parece, cometerá el mismo error dos veces.)
9 Y él me dijo, Mira que no lo hagas (presenta las mismas palabras usadas por el hombre anterior cuando Juan hizo la misma cosa [Apoc. 19:10]): porque yo soy siervo contigo, y con tus Hermanos los Profetas, y con los que guardan las palabras de este Libro (Él claramente es uno de los Grandes Profetas del Antiguo Testamento, que con impaciencia espera la realización de estas Profecías también): adora a Dios. (incluye tanto a Dios el Padre como a Dios el Hijo.)
10 Y me dijo, No selles las palabras de la Profecía de este Libro (se refiere al hecho que las cosas dadas en este Libro tienen la intención de ser conocidas y entendidas; ellas no son verdades escondidas): porque el tiempo está cerca (habla de la realización inmediata de los acontecimientos, que debían pasar en la orden consecutiva a partir del día de Juan a la eternidad; comenzó con la Edad de Iglesia, que está casi terminada ahora; la Gran Tribulación seguirá, concluyendo con la Segunda Venida, que introducirá la Edad del Reino, seguida por la Edad Perfecta).
11 El que es injusto, sea injusto todavía: y el que es impuro, que siga siendo impuro todavía (proclama el hecho que los hombres aumentan su destino por las acciones y hábitos de sus vidas): y el que es Justo, sea todavía Justificado: y el Santo sea Santificado todavía. (Registra lo que el Espíritu de Dios puede causar en la vida de una persona, independientemente de que ellos han sido “injustos y moralmente impuros.” Todo esto es hecho por la Cruz, y sólo por la Cruz.)
12 Y he aquí, Yo vengo pronto (no tiene la intención de demostrar el "tiempo" de Su Venida, pero mejor dicho lo repentino de Su Venida; la idea es que independientemente de que somos en Su Venida, cuando aquella Venida ocurra, es lo que seremos para siempre); y Mi galardón conmigo (la palabra "recompensa" puede ser o positiva o negativa), para recompensar a cada uno según fuere su obra. (Nuestra Fe, donde estuviera puesta, producirá un cierto tipo de obras. Sólo la Fe en la Cruz es aceptada.)
13 Yo soy Alpha y Omega (presenta la primera carta en el Alfabeto Griego [Alfa], y la última carta en el Alfabeto Griego [Omega]; esto es otro modo de decir, “el primero y el último,” que incluye todo el intermediario), principio y fin, el primero y el último. (Esto no significa a Cristo como Dios tenía un principio, ya que Él no tenía. Esto habla de lo que está en cuestión. Cristo es el principio de todas las cosas, y el fin de todas las cosas.)

BIENAVENTURADO

14 Bienaventurados los que (presenta la séptima y última Bienaventuranza en el Libro del Apocalipsis) guardan Sus Mandamientos (debería haber sido traducido, “quién lavó sus ropas en la Sangre del Cordero”; el Texto Griego usado para la Versión el Rey James de la Biblia era el Textus Receptus; esto es el Texto que Erasmo, el erudito de Renacimiento famoso, publicó en el 1516 d.C.; fue el primer Nuevo Testamento Griego jamás publicado; desde 1516, el mundo de eruditos y Arqueología ha descubierto miles de Textos Griegos más tempranos; comparando estos miles de Manuscritos, los eruditos pueden averiguar fácilmente el Texto original que el Apóstol escribió), para que tengan derecho al Árbol de la Vida (proclama el hecho que este "derecho" puede ser alcanzado sólo de un modo, “lavando nuestros ropas en la Sangre del Cordero”), y que entren por las puertas en la ciudad (proclama el domicilio Eterno de los Redimidos; entraremos en aquella ciudad por medio de Su Gracia, que es la Cruz de Cristo).
15 Mas los perros estarán fuera (homosexuales), y los hechiceros (hechicería), y los depravados (pertenece a todo tipo de inmoralidad), y los homicidas (pertenece no sólo a la matanza a sangre fría, pero también asesinato de la reputación de alguien por el chisme), y los idólatras (pertenece a la colocación de algo encima de Dios, o en una par con Dios; la religión es la mayor idolatría de todos), y cualquiera que ama y hace mentira (se refiere a cualquier cosa que es falsa).
16 Yo Jesús (esta frase corta es encontrada sólo aquí en la Escritura, enfatizando su importancia; Cristo clausura el Libro del Apocalipsis aquí, pero sobre todo, Él declara la Verdad de lo que ha sido dado) he enviado Mi Ángel para daros testimonio de estas cosas en las Iglesias. (La palabra "Ángel" aquí significa "Mensajero", y realmente se refiere a los Pastores de las Iglesias respectivas en cuestión, y realmente para siempre.) Yo soy la Raíz y el Linaje de David (tiene la intención de proyectar la Encarnación de Cristo), la Estrella Resplandeciente, y de la Mañana. (“La Estrella Resplandeciente de la Mañana” habla de un nuevo principio que cualquier persona puede tener, independientemente de su situación presente, si ellos sólo mirarán a Cristo.)

LA INVITACIÓN

17 Y el Espíritu y la Esposa dicen, Ven (Esto presenta el clamor del Espíritu Santo a un doliente, mundo perdido y moribundo. Lo que el Espíritu Santo dice también debería ser dicho por todos los Creyentes.). Y el que oye, diga, Ven (Esto significa si uno puede "oír", entonces uno puede "venir".). Y el que tiene sed venga (habla de la sed espiritual, el grito para Dios en el alma de hombre). Y el que quiere, tome del Agua de la Vida de balde (abre la puerta a cada uno de los individuos en el mundo; Jesús murió para todos y, por lo tanto, todos pueden ser salvos, si ellos sólo vendrán).
18 Porque yo protesto a cualquiera que oye las palabras de la Profecía de este Libro (proclama el infalibilidad del Libro del Apocalipsis; en otras palabras, Juan declara que esto es la Palabra de Dios), Si alguno añadiere a estas cosas, Dios pondrá sobre él las plagas que están escritas en este Libro (proclama el hecho que el cambio del sentido de las Profecías en este Libro puede traer sobre uno mismo el Juicio de Dios):
19 Y si alguno quitare de las palabras del Libro de esta Profecía (la idea es que “las palabras de la Profecía” no deberían ser cambiadas en ninguna manera, si por adición o eliminación), Dios quitará su parte del Libro de la Vida, y de la Santa Ciudad, y de las cosas que están escritas en este Libro. (¡Esta es una advertencia dada a los Creyentes, y debería ser entendido como corresponde!)
20 El que da testimonio de estas cosas (proclama el hecho que la Oficina del Mesías como el Salvador es repetida una y otra vez en todas partes de la Profecía; Él es el Cordero Quién fue matado, y Su Sangre se lava del pecado, y Solo le hace de uno adecuado para la entrada en la Ciudad Eterna), dice, Ciertamente, vengo en breve (deja la Promesa de venir como el último Mensaje del Señor Jesús a los corazones de los Creyentes; y en esta nota dulce, la Profecía finaliza). Amén. Así sea, ven, Señor Jesús (proclama la respuesta de la Iglesia Verdadera a la Promesa de Cristo en cuanto a la Segunda Venida).
21 La Gracia de nuestro Señor Jesucristo (presenta a Juan usando las mismas palabras de Pablo en su última bendición; Cristo es la Fuente, pero la Cruz es el medio) sea con todos vosotros. Amén. (Esto proclama el hecho que esto es el mismo Mensaje para todos, y está disponible a todos. La palabra "Amén" clausura el Libro del Apocalipsis, y, de hecho, el Canon entero de la Escritura, que tomó aproximadamente 1,600 años para entregarse en su totalidad. Esto da la afirmación a la Obra Terminada de Cristo. Está hecho. Y, así, todo el Cielo, junto con todos los Redimidos, debe decir: "Amén.")

Jan. 13th, 2007

Justificación Por Fe - Aclarada y Explicada

La Biblia: Libro a los Romanos

CAPÍTULO 5
(60 d.C.)
LA JUSTIFICACIÓN POR LA FE

JUSTIFICADOS pues por la Fe (este es el único camino en que uno puede ser justificado; se refiere a la Fe en Cristo y lo que Él hizo en la Cruz), tenemos paz para con Dios (paz justificadora) por medio de nuestro Señor Jesucristo (lo que Él hizo en la Cruz):

2 Por El Cual también tenemos entrada por la Fe a esta Gracia (tenemos acceso a la Bondad de Dios por la Fe en Cristo) en la cual estamos firmes (en donde solo podemos pararnos firmes), y nos gloriamos en la esperanza (una esperanza que es garantizada) de la Gloria de Dios (nuestra Fe en Cristo siempre trae la Gloria a Dios; cualquier otra cosa más trae la gloria a uno mismo, que Dios nunca puede aceptar).

3 Y no sólo esto, mas aun nos gloriamos en las tribulaciones (en el hecho de que las tribulaciones no nos hacen daño): sabiendo que la tribulación produce paciencia (señala a la característica de un hombre que no es desviado de su propósito intencionado y su lealtad a la Fe, ni por las más grandes pruebas y sufrimientos);

4 Y la paciencia, experiencia (señala a un resultado final); y la experiencia, esperanza (el producto natural de una experiencia aprobada).

5 Y la esperanza no avergüenza (en efecto, nos dice que esta no es una esperanza falsa); porque el Amor de Dios está derramado en nuestros corazones (el Amor de Dios causa todo esto) por el Espíritu Santo que nos es dado (todo esto es totalmente una obra del Espíritu Santo).

6 Porque Cristo, cuando aún éramos sin fuerza alguna (antes de que fuéramos salvados), a Su tiempo (en el tiempo determinado) murió por los impíos (la totalidad de la humanidad se cayó en esta categoría).

7 Ciertamente apenas muere alguien por un Justo (no muchos harían tal): con todo podrá ser que alguien osara morir por el bueno (algunos pocos quizás lo harían).

8 Mas Dios Encarece Su Amor para con nosotros (Cristo que muere para el impío es una prueba del Amor inconmensurable), porque siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros (Jesús murió para aquellos que amargamente Lo odiaban).
9 Luego mucho más, habiendo sido ahora (¡si Cristo muriera para nosotros mientras éramos aún pecadores, cuanto más Él hará para nosotros ahora que nosotros somos Redimidos y, de ese modo, somos reconciliados a Él!) Justificados en Su Sangre (somos justificados ahora, y la Sangre de Cristo está vigente como la garantía para aquella Justificación), por Él seremos salvos de la ira (la Ira de Dios, que siempre está manifestada contra el pecado).
10 Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de Su Hijo (la única manera en que pudiéramos ser reconciliados; este Versículo derriba la doctrina “Jesús murió espiritualmente”), mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por Su Vida (no habla de Su Vida Perfecta, pero mejor dicho el derramamiento de la Sangre de Su Vida en el Calvario).
11 Y no sólo esto, mas aun nos gloriamos en Dios por el Señor nuestro Jesucristo (debemos gloriarnos en nuestra Reconciliación a Dios, ya que esto es una confianza verdadera [I Cor. 1:31; II Cor. 10:17]), por El Cual hemos ahora recibido la Expiación (Reconciliación).

ADÁN

12 Por tanto, vino la reconciliación por uno, así como el pecado entró en el mundo por un hombre (por Adán), y por el pecado la muerte (tanto muerte espiritual como física); y la muerte así pasó a todos los hombres (ya que todos estaban en Adán), pues que todos pecaron (todos nacen en el pecado, debido a la transgresión de Adán):
13 (Porque hasta la Ley (la Ley de Moisés), el pecado estaba en el mundo (causado por la Caída de Adán): pero no se imputa pecado no habiendo Ley (antes de que la Ley fue dada, el pecado y su Juicio inmediato no fueron imputados a la cuenta de aquellos que estaban viviendo en aquel entonces; pero por el hecho de la Caída de Adán, ellos eran todavía pecadores).
14 No obstante, reinó la muerte desde Adán hasta Moisés (debido a la naturaleza de pecado que estaba en todos los hombres debido a la Caída de Adán), aun en los que no pecaron a la manera de la rebelión de Adán (sin tener en cuenta que todos en esencia no cometieron la alta traición contra Dios, como hizo Adán, ellos eran todavía pecadores), el cual es figura DEL Que había de venir (Adán era la fuente de todo el pecado y muerte, mientras Cristo es la Fuente de toda la Redención y Vida).

EL CONTRASTE

15 Mas no como el delito, tal fue el don gratuito (habría sido probablemente mejor traducido, “como la ofensa, mucho más el Don Gratuito”; el “Don Gratuito” se refiere a Cristo y lo que Él hizo en la Cruz, que se dirigió a todo lo que fue perdido en la Caída). Porque si por el delito de aquel uno (Adán) murieron los muchos, mucho más abundó la Gracia de Dios (proclama el Poder inagotable de este atributo) a los muchos (este “Un Hombre,” el Señor Jesucristo, anuló la ofensa de “Un Hombre” Adán), y el Don por la Gracia (presenta a Jesús como aquel “Don”) de Un Hombre, Jesucristo (lo que Él hizo en la Cruz).
16 Ni tampoco de la manera que por un pecado, así también el don (tanto mayor es el Don): porque el juicio a la verdad vino de un pecado para condenación (por Adán), mas la Gracia vino de muchos delitos para Justificación (limpia de todo el pecado).
17 Porque, si por un delito reinó la muerte por uno (la Caída de Adán); mucho más los que reciben la abundancia de Gracia (no sólo “Gracia,” pero la “Abundancia de la Gracia”; todo hecho posible por la Cruz), y del Don de la Justicia (la Justicia es un Don de Dios que viene únicamente por Jesucristo, y es recibido por la Fe) reinarán en vida por Uno, Jesucristo.) (Esto proclama que el Creyente “reinará,” justo como la muerte hubiera reinado, pero de una posición de mucho más mayor poder que aquella de la muerte.)
18 Así que de la manera que por un delito vino la culpa a todos los hombres para condenación (Juzgado por Dios para ser perdidos); así por un acto de Justicia de Uno (Cristo) vino la Gracia a todos los hombres para Justificación de vida (recibido por simplemente creyendo en Cristo y lo que Él hizo en la Cruz, que es la única respuesta para el pecado).
19 Porque como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores (los “muchos” se refiere a todos), así por la obediencia de Uno (obediente a la muerte, hasta la muerte de la Cruz [Fil. 2:8]) los muchos serán constituidos Justos (los “muchos” se refieren a todos los que creerán).
20 La Ley empero entró, para que el pecado creciese (la Ley de Moisés, para que la ofensa podría ser identificada). Mas cuando el pecado creció, superabundó la Gracia (donde el pecado abundaba, la Gracia superabundaba, y luego aun más encima de esto):
21 Para que, de la manera que el pecado reinó para muerte (el pecado reina como un monarca absoluto en el ser de la persona no redimida), así también la Gracia reine por la Justicia para Vida Eterna por Jesucristo Señor nuestro (la Gracia reina para Vida, pero ésta reina “por la Justicia,” es decir, debido al Juicio Justo del pecado por Dios en el Calvario realizado en la Persona de Su Hijo Jesucristo).

CAPÍTULO 6
(60 d.C.)
LA CRUZ

¿PUES qué diremos? (Esto tiene por motivo dirigirse la atención a Romanos 5:20.) ¿Perseveraremos en pecado para que la Gracia crezca? (Sólo porque la Gracia es mayor que el pecado no significa que el Creyente tiene licencia para pecar.)
2 En ninguna manera (presenta la respuesta de Pablo a la pregunta, “Fuera con tal pensamiento, no permita que tal cosa suceda”). Porque los que somos muertos al pecado (muerto a la naturaleza del pecado), ¿cómo viviremos aun en él? (Esto demuestra lo que el Creyente es ahora en Cristo.)
3 ¿O no sabéis que todos los que somos bautizados en Cristo Jesús (claramente dice que este Bautismo está en Cristo y no en agua [I Cor. 1:17; 12:13; Gál. 3:27; Ef. 4:5; Col. 2:11-13]), somos bautizados en Su Muerte? (Cuando Cristo murió en la Cruz, en la Mente de Dios, morimos con Él; en otras palabras, Él se hizo nuestro Sustituto, y nuestra identificación con Él en Su Muerte nos da todas los beneficios para las cuales Él murió; ¡la idea es que Él hizo todo esto para nosotros!)
4 Porque somos sepultados juntamente con Él por medio del bautismo para muerte (no sólo morimos con Él, pero fuimos sepultados con Él también, lo que significa que todo el pecado y la transgresión del pasado fueron sepultados; cuando ellos lo ponían en la Tumba, ellos ponían todos nuestros pecados en aquella Tumba también): para que como Cristo resucitó de los muertos por la Gloria del Padre, así también nosotros andemos en novedad de vida (morimos con Él, fuimos sepultados con Él, y Su Resurrección era nuestra Resurrección a “Novedad de Vida”).
5 Porque si fuimos plantados juntamente en Él (con Cristo) a la semejanza de Su Muerte (Pablo proclama la Cruz como el instrumento por el cual todas las Bendiciones vienen; en consecuencia, la Cruz siempre debe ser el Objeto de nuestra Fe, que da libertad de acción al Espíritu Santo para que obre dentro de nuestras vidas), así también lo seremos a la de Su Resurrección (podemos tener la “semejanza de Su Resurrección,” es decir, “viven esta Vida de Resurrección,” sólo mientras entendemos la “semejanza de Su Muerte,” que se refiere a la Cruz como el medio por el cual todo esto está hecho):
6 Sabiendo esto, que nuestro viejo hombre juntamente fue Crucificado con Él (todo lo que éramos antes de la conversión), para que el cuerpo del pecado sea deshecho (el poder del pecado está quebrantado), a fin de que no sirvamos más al pecado (la culpa de pecado está quitada en la conversión, porque la naturaleza del pecado ya no gobierna dentro de nuestros corazones y vidas).
7 Porque él que es muerto (Él era nuestro Sustituto, y en la Mente de Dios, morimos con Él a base de la Fe que Cree), justificado es del pecado (puesto en libertad de la esclavitud de la naturaleza del pecado).
8 Y si morimos con Cristo (una vez más pertenece a la Cruz, y nosotros siendo Bautizados en Su Muerte), creemos que también viviremos con Él (tener la Vida de la Resurrección, que es la Vida más Abundante [Jn. 10:10]):
9 Sabiendo que Cristo, habiendo resucitado de entre los muertos, ya no muere (quiere decir que Su Obra era una Obra Terminada, y no requerirá nada más); la muerte no se enseñoreará más de Él (porque todo el pecado ha sido Expiado; en vista de que Cristo es nuestro Sustituto, si la muerte no tiene más dominio sobre Él, tampoco tiene más dominio sobre nosotros; esto significa que el poder de la naturaleza del pecado está quebrantado).
10 Porque el haber muerto, al pecado murió (la naturaleza pecaminosa) una vez (en efecto quiere decir, “Él murió a la naturaleza pecaminosa, una vez, para todos”): pero en cuanto Él vive (la Resurrección), vive para Dios (se refiere al hecho que toda la vida viene de Dios, y que recibimos aquella vida en virtud de la Cruz y nuestra Fe con aquella Obra Terminada).
11 Así también vosotros pensad (cuenta) que de cierto estáis muertos al (el) pecado (mientras la naturaleza pecaminosa no está muerta, estamos muertos a la naturaleza pecaminosa en virtud de la Cruz y nuestra Fe en aquel Sacrificio, pero sólo mientras nuestra Fe continua en la Cruz), mas vivos a Dios (viviendo la Vida de la Resurrección) en Cristo Jesús Señor nuestro (se refiere a lo que Él hizo en la Cruz, que es el medio de esta Vida de la Resurrección).

SANTIFICACIÓN

12 No reine (domine) pues el pecado (la naturaleza pecaminosa) en vuestro cuerpo mortal (demostrando que la naturaleza pecaminosa puede dominar otra vez en el corazón y la vida del Creyente, si el Creyente no constantemente mira a Cristo y la Cruz; “el cuerpo mortal” es neutral, que significa que puede ser usado para la Justicia o para la maldad), para que le obedezcáis en sus concupiscencias (las lujurias impías son realizadas por el cuerpo mortal, si la Fe no es mantenida en la Cruz [I Cor. 1:17-18]).
13 Ni tampoco presentéis vuestros miembros (de su cuerpo mortal) al pecado por instrumento de iniquidad (la naturaleza pecaminosa): antes presentaos a Dios (debemos rendirnos a Cristo y la Cruz; esto solo garantiza la victoria sobre la naturaleza del pecado) como vivos de los muertos (hemos sido levantados con Cristo en “Novedad de Vida”), y vuestros miembros a Dios por instrumentos de Justicia (esto puede ser hecho sólo en virtud de la Cruz y nuestra Fe en aquella Obra Terminada, y Fe que continua con aquella Obra Terminada a diario [Luc. 9:23-24]).
14 Para que el pecado no se enseñoreará de vosotros (la naturaleza pecaminosa no ejercerá dominio sobre nosotros si como Creyentes seguimos ejerciendo la Fe en la Cruz de Cristo; por otra parte, la naturaleza pecaminosa seguramente ejercerá dominio sobre el Creyente): pues no estáis bajo la Ley (quiere decir que si tratamos de vivir esta vida por algún tipo de la ley, no importa cuán buena que la ley podría estar en su propio derecho, concluiremos con la naturaleza del pecado ejerciendo dominio sobre nosotros), sino bajo la Gracia (la Gracia de Dios fluye al Creyente en una base interminable sólo mientras que el Creyente ejerza la Fe en Cristo y lo que Él hizo en la Cruz; la Gracia es simplemente la Bondad de Dios ejercida por y a través del Espíritu Santo, y dado a los Santos inmerecidos de tal Bondad).
15 ¿Pues qué? (Esto presenta a Pablo que vuelve a la primera pregunta a la cual él preguntó en este Capítulo.) ¿Pecaremos, porque no estamos bajo la Ley, sino bajo la Gracia? (Si pensamos tal cosa, entonces malentendemos completamente la Gracia. La Gracia de Dios nos da la libertad de vivir una vida Santa, que hacemos por la Fe en Cristo y la Cruz, y no nos da licencia para pecar como algunos piensan.) ¡Dios no lo quiera! (Cada Creyente verdadero odia el pecado; ¡entonces la idea de vivir bajo su dominio es detestable y me quedo corto!)
16 ¿No sabéis que a quien os presentáis vosotros mismos por siervos para obedecerle, sois siervos de aquel a quien obedecéis (el Creyente o es esclavo a Cristo, ya que esto es lo que la palabra “siervo” significa, o es un esclavo al pecado, que él será si él no guarda su Fe en Cristo y la Cruz); o del pecado para muerte (otra vez permítanos declarar el hecho de que si el Creyente intenta vivir para Dios por algún método aparte de la Fe en la Obra Terminada de Cristo, el Creyente fracasá, no importa con cuánta fuerza él de otro modo lo intenta), o de la obediencia para Justicia? (Se requiera del Creyente que obedezca la Palabra del Señor. Él no puede hacer esto dentro de su propia fuerza, pero sólo entendiendo que él recibe todas las cosas por lo que Cristo hizo en la Cruz y su Fe continuada en aquella Obra Terminada, aun a diario. Entonces el Espíritu Santo, Quien Solo puede hacernos lo que deberíamos ser, puede llevar a cabo Su obra dentro de nuestras vidas.)
17 Empero gracias a Dios, que aunque fuisteis siervos del pecado (esclavos a la naturaleza pecaminosa, lo que éramos antes de que fuéramos salvos), habéis obedecido de corazón a aquella forma de Doctrina (Jesucristo y Él Crucificado; el entendimiento que todas las cosas vienen al Creyente de Dios por el medio de la Cruz) a la cual sois entregados (el Señor dio esta “forma de la Doctrina” a Pablo, y él nos la dio en sus Epístolas).
18 Y libertados del pecado (ser hecho libre de la naturaleza del pecado; esta no tiene más poder sobre el Creyente, pero sólo cuando seguimos contemplando la Cruz), sois hechos siervos de la Justicia (mientras que usted era antes un esclavo a la naturaleza del pecado, usted es ahora un esclavo a la Justicia; si la Fe está mantenida en la Cruz, hay una atracción constante del Creyente hacia la Justicia).
19 Hablo en términos humanos por la flaqueza de vuestra carne (“términos humanos” pertenece a la Caída, que ha hecho la carne débil; esto habla de nuestra propia fuerza personal y capacidad propia): que como para iniquidad presentasteis vuestros miembros a servir a la inmundicia (que el Creyente hará, si el objeto de su Fe es algo fuera de la Cruz) y a la iniquidad para la iniquidad (sin la Fe constante en la Cruz, la situación del Creyente en cuanto al pecado irá de mal en peor); así ahora para Santidad presentéis vuestros miembros a servir a la Justicia (que, como repetidamente dicho, sólo puede ser hecho por la Fe constante en la Cruz; dándose cuenta que es por y a través de la Cruz que recibimos todas las cosas, y que el Espíritu Santo, Quien Solo puede desarrollar Justicia y Santidad en nuestras vidas, obra exclusivamente por la Cruz).
20 Porque cuando fuisteis siervos del pecado (esclavos al pecado), erais libres acerca de la Justicia (habla de nuestras vidas antes de conversión a Cristo).
21 ¿Qué fruto, pues, teníais de aquellas cosas de las cuales ahora os avergonzáis? (Esto significa que absolutamente nada de valor alguno puede salir de la experiencia pecadora. Es imposible que haya buena fruta alguna.) Porque el fin de ellas es muerte (si el Creyente rechaza de mirar a la Cruz, pero de otro modo mira a otra cosa en cuanto a su Santificación, el dominio de la naturaleza pecaminosa va a ser el resultado, y la muerte espiritual será la conclusión; ¡la Cruz es la única respuesta para el pecado!).
22 Mas ahora (desde llegarse a Cristo) librados del pecado (puesto en libertad de la naturaleza pecaminosa), y hechos siervos (esclavos) a Dios (pero este yugo es un yugo ligero [Mat. 11:28-30]), tenéis por vuestro fruto la Santificación (que el Espíritu Santo se llevará a cabo, si la Cruz siempre es el Objeto de nuestra Fe), y por fin la Vida Eterna (entonces el Creyente tiene la alternativa “de muerte,” que es el resultado final de confianza en otra cosa fuera de Cristo y la Cruz, o la “Vida Eterna,” que es el resultado de confiar en Cristo y la Cruz).
23 Porque la paga del pecado es muerte (habla de la muerte espiritual, que es la separación de Dios); mas la Dádiva de Dios es Vida Eterna en Cristo Jesús Señor nuestro (como dicho, todo esto, sin excepción, nos viene por el medio de lo que Cristo hizo en la Cruz, que exige que la Cruz siempre sea el Objeto de nuestra Fe, así dando al Espíritu Santo la libertad de acción para obrar dentro de nuestras vidas y producir Su Fruto).

Advertisement

Customize